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Nadie quiere saber nada de Yemen

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Nadie quiere saber nada de Yemen 1

El país más pobre del mundo árabe está sufriendo una de las mayores tragedias de nuestros días. Y parece que, precisamente por su condición y por estar en medio de una guerra con Arabia Saudí, el todopoderoso y siempre amigo de las democracias occidentales, se ha convertido en el apestado del mundo. Desde que comenzó el conflicto armado con los saudíes han fallecido más de cinco mil civiles, otros tres millones se han visto obligados a abandonar sus hogares, 18 millones de personas necesitan ayuda humanitaria y hay más de dos millones de menores sin escuela, según las cifras proporcionadas por el último informe de Amnistía Internacional. Pero aún hay más. A una población mermada por la guerra se le suma el brote de cólera más mortífero del que se tienen registros históricos.

La guerra comenzó hace dos años. Para conocer superficialmente el conflicto hay que acercarse a las facciones enfrentadas en Yemen. Por un lado, están los hutíes, seguidores de una rama del islam chií llamada zaidismo, simpatizantes del expresidente yemení, Ali Abdullah Saleh; por otro lado, las fuerzas contrarias a los hutíes, aliadas con el actual presidente, Abd Rabbu Mansour Hadi, y con la coalición liderada por Arabia Saudí. En esta guerra, y con la población civil de por medio, ambos bandos cometen crímenes de guerra y violan el derecho internacional. Y todo ello, claro, con el beneplácito y la ayuda de Occidente.

España es una de esas potencias que influye en el conflicto. El Gobierno de Mariano Rajoy aportó 700.000 euros de ayuda humanitaria a Yemen al tiempo que exportaba armas por valor de casi 700 millones de euros, y en contra de la ley: según recuerda en este artículo de Público Carlos del Castillo, la ley de comercio de armas española prohíbe la exportación a países en conflicto o que violen los derechos humanos. Pero España no es el único país en contribuir, de un modo u otro, a la situación: EE. UU., Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, China, Suiza y Montenegro también han vendido armamento o material bélico a Riad.

La otra gran catástrofe que está asolando Yemen es un brote de cólera que ya se ha llevado por delante la vida de 2.100 personas y ha infectado a más de 750.000, una cifra que llegará al millón, según la Cruz Roja, antes de finales de este año. Esta institución, asimismo, ha advertido que, con el sistema sanitario de Yemen colapsado, hay que esperar escenarios aún peores. Además, el personal sanitario trabaja desde hace meses sin sueldo a cambio, y la llegada de medicamentos está complicada debido a la clausura del aeropuerto de la capital, Saná.

Y al brote de cólera y la guerra se le debe sumar “la mayor crisis de hambre del planeta”, en palabras de la ONU. “Hay una gran escasez de alimentos y medicinas. Apenas funciona el suministro de electricidad y la desnutrición está aumentando”, asegura el diario El Mundo. Por su parte, la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) ha advertido esta semana de que se está produciendo “una calamidad humanitaria en Yemen”. El director del organismo, William Lacy Swing, asegura que el “80 % de la población yemení, es decir, 21 millones de personas, necesita ayuda humanitaria de forma urgente debido a los bombardeos de Arabia Saudí y los conflictos armados en las zonas urbanas. El recrudecimiento del conflicto armado está restringiendo la entrega de ayuda humanitaria, agravando la malnutrición y difundiendo enfermedades”.

analytiks

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