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Obama, el ocaso de una promesa

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Ocho años han pasado desde que en noviembre de 2008 llegase al Despacho Oval el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos. Barack Obama tomó las riendas de la primera potencia mundial al albor de la crisis económica más grave desde el fin de la II Guerra Mundial y puso punto final al mandato de George W. Bush, lacerado, principalmente, por iniciar la guerra contra Irak. El líder demócrata insufló una gran dosis de ilusión en la sociedad estadounidense y se puso las expectativas muy altas. Su popularidad se ha ido marchitando conforme pasaba el tiempo y muchos analistas han tildado su mandato de frustrante y lo califican con un aprobado ‘por los pelos’. Sin embargo, será la historia y el desempeño de sus sucesores los que permitirán contemplar con mayor perspectiva el legado y el trabajo realizado por la Administración Obama.

Economía

Según sus partidarios y defensores, Obama impidió otra Gran Depresión y ha sido capaz de invertir la tendencia pesimista que perseguía la economía de la primera potencia mundial. El demócrata fue el responsable de impulsar la Ley de Estímulo Económico a través de una operación de 787.000 millones de dólares, que tuvo como finalidad estimular la economía mediante una política expansiva gracias a un ambicioso programa de inversiones. Dicho plan ha sido el causante de la fuerte apreciación que ha tenido la bolsa durante su mandato, repartiendo beneficios entre todos los sectores, recuerda Ignacio Recio en El Español.

La recuperación, señala Kenneth Weisbrode, historiador y escritor, en La Vanguardia dossier, no ha sido firme ni sólida, pero ha conseguido que la economía creciese a un ritmo de un 2 o 3 % desde 2009. Además, el índice de paro ha disminuido de un 10 a un 5 % y la inflación no ha aumentado de manera grave. Sin embargo, estos datos no han terminado de calar en una sociedad en la que muchas personas de entre los 40 y los 50 años han dejado de buscar empleo y ya no son contabilizados, y en la que los ingresos de la clase media han disminuido alrededor de un 80 % en algunas zonas del país.

Sociedad

Obama no ha realizado grandes revoluciones sociales, pero sí ha conseguido algunos logros, como la aprobación del matrimonio gay. También, recuerda Weisbrode, fue el primer presidente en visitar una prisión federal y hablar sin cortapisas de la reintegración de expresos en la sociedad, así como de acabar la ‘guerra contra las drogas’ en cuatro décadas. Obama ha suspendido las deportaciones de niños traídos ilegalmente por sus padres al país (aunque la deportación de inmigrantes adultos ilegales se ha incrementado bajo su mandato) y su Gobierno posee uno de los índices más bajos de concesión de indultos.

[pullquote]El ‘lobby’ armamentístico ha demostrado ser más fuerte que el Congreso[/pullquote]

En el subapartado de violencia, Obama no llega al aprobado. A pesar de las más de 30.000 muertes anuales por armas de fuego, el lobby armamentístico sigue siendo más fuerte que el Congreso, por lo que no se ha podido legislar en contra de que cualquier persona pueda portar un arma en EE. UU. Por otra parte, a pesar de que Obama ha sido el primer presidente negro del país, algo que, en principio, se veía como un bálsamo para calmar el racismo inherente a la sociedad estadounidense, el número y frecuencia de actos violentos con un elemento racial, incluidos los asesinatos, sobre todo por parte de policías blancos contra civiles negros no armados, ha sido muy elevado durante los ocho años de legislatura de Obama.

Su promesa estrella fue la creación de la Ley de Cuidado Asequible u ‘Obamacare’, que comenzó a funcionar en 2013, pero no ha logrado carburar del todo. El presidente saliente ha logrado que los estados subsidien el seguro médico a personas con bajo poder adquisitivo, que las compañías acepten a clientes con “condiciones preexistentes”, ampliar el programa público Medicaid, garantizar la cobertura a menores y reducir el número de personas sin seguro a menos de la mitad. Sin embargo, según El Confidencial, las primas han terminado por encarecerse más de lo previsto y algunas grandes aseguradoras como Aetna han abandonado el plan al considerar que no es rentable, problemas que cuestionan la viabilidad del ‘Obamacare’ a largo plazo.

En cuanto a la conciliación del trabajo con la vida familiar, la Administración Obama no ha conseguido hacer grandes cosas. Para empezar, EE. UU. sigue siendo uno de los tres países del mundo, junto con Papúa Nueva Guinea y Omán, en el que la baja por maternidad no está garantizada (solo en tres estados). También acabó en saco roto (mejor dicho, el Congreso la bloqueó) la Ley de Familias Sanas por la que se quería obligar a los empleadores a garantizar una hora de baja por cada 30 trabajadas. Obama solo consiguió otorgar, por decreto, en 2015, el derecho a siete días de baja laboral a los 300.000 empleados que trabajan con o para el Gobierno.

[pullquote]EE. UU., Papúa Nueva Guinea y Omán son tres países en los que no está garantizada la baja por maternidad[/pullquote]

Relaciones exteriores

Obama pasará a la historia por haber iniciado el proceso de deshielo con Cuba, desmarcándose de la estrategia de confrontación que habían mantenido sus predecesores y apostando por el respeto diplomático y el contacto económico y cultural como medio para alentar el progreso en la isla. Aunque parece que con Donald Trump en el Despacho Oval, la política de distensión con La Habana ha llegado a su fin.

Obama, durante su mandato, ha querido ‘apagar’ varios incendios y provocar uno, con Rusia. Además de promover un castigo contra el Kremlin después de la anexión de Crimea, a escasos días de cerrar su estancia en la Casa Blanca el presidente ha impuesto una serie de sanciones a Moscú por unos ciberataques en la campaña presidencial que atribuye al Gobierno de Vladímir Putin para influir en las elecciones. Si no veremos la segunda parte de la Guerra Fría es porque Trump no seguirá por esta senda.

La patata caliente de todo presidente estadounidense se encuentra en Oriente Próximo. Aquí hay varios puntos que merecen ser destacados. Como ya contamos en Analytiks, Obama y Netanyahu, el primer ministro israelí, han tenido serias discrepancias a lo largo de estos ocho años, sin embargo, sobre el papel, el trato ha sido el mismo: EE. UU. siempre ha maniobrado en pro de los intereses y deseos de Tel Aviv.

Segundo, el papel estadounidense en Irak y Siria. Prometió una retirada responsable de Irak para poner fin a la guerra iniciada por su predecesor, pero muchos efectivos se quedaron sobre el terreno para velar por la ‘transición’. Además, Obama encabezó una coalición internacional contra Estado Islámico (EI) a través de la cual hasta 6.000 militares se desplegaron hacia territorio iraquí. Guerra que, por cierto, no ha concluido. Aunque asesinó a Osaba bin Laden, los terroristas de Dáesh han proliferazo y avanzado en Asia en la destrucción y trastocamiento de la situación existente en una zona que actualmente se extiende desde el Norte de África al Sur y Centro de Asia en países principalmente musulmanes.

[pullquote]El uso de drones ha aumentado con la llegada de Obama a la Casa Blanca[/pullquote]

Tercero. En este punto podríamos incluir el rechazo de Obama a la hora de ejecutar el Estado de derecho fuera de las fronteras de EE. UU. Con él en Washington, el uso de drones y otros recursos extrajudiciales para acabar con la vida de la gente que consideran enemiga del país ha proliferado notablemente. En cambio, ha mantenido su promesa de poner fin a la torutura y degradación de sospechosos de terrorismo bajo custodia estadounidense.

Cuarto. EE. UU., la Unión Europea y las potencias del Consejo de Seguridad de la ONU aprobaron en julio del año pasado el acuerdo nuclear con Irán mediante el cual se impedía el acceso a Teherán durante diez años, como mínimo, a la bomba. Además, para asegurarse del cumplimiento del documento, Irán, que a cambio logra el levantamiento de las sanciones internacionales, se someterá a un régimen estricto de inspecciones.

Por último, Guantánamo. Al poco de llegar a la Casa Blanca, Obama firmó la orden ejecutiva con la que pretendía cumplir la promesa de cerrar Guantánamo, lanzada en la campaña de 2008, pero la mayoría republicana en el Congreso ha enterrado las esperanzas del presidente. De los 780 sospechosos de terrorismo que han pasado por la celda de la base naval desde el año 2012, quedaban 242 presos cuando Obama llegó a la Casa Blanca. En la actualidad, 61 reclusos siguen en un limbo de detención indefinida, señala El Confidencial.

analytiks

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