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El túnel que nunca se construyó en la nueva Plaza de España

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Plaza de Espana

Por Jaime Aldama Caso
Ingeniero de Caminos
Especialista en Movilidad, Tráfico y Transporte Público.
Colegiado 5.243

Participé entre junio de 2016 y febrero de 2017, (y a título individual como Ingeniero de Caminos), como colaborador de Lorenzo Fernández-Ordoñez y Fernando Porras-Isla, en el Concurso sobre la reordenación de la Plaza de España convocado por el Ayuntamiento de Madrid. Mi función durante ese tiempo fue asesorar a este equipo de arquitectos en los temas de movilidad y transporte a contemplar en la idea que se presentó al Concurso (y que resultó ganadora), sobre cómo resolver los problemas del tráfico, del aparcamiento subterráneo, del transporte público y de la movilidad peatonal y ciclista.

En todo momento de este proceso conté con el apoyo de estos arquitectos y de otros colaboradores del resto de los trabajos de Ingenieria de la red viaria y de las estructuras necesarias para conformar la propuesta mientras que los arquitectos trabajaron en la ordenación de la Plaza.

El túnel que nunca se construyó en la nueva Plaza de España 1

Pues bien, la solución viaria que se presentó para resolver el conflicto ocasionado por los tráficos que acceden desde la Cuesta de San Vicente a la Gran Vía frente los que cruzan desde la calle Bailén a Ferraz, y que se basaba en un paso inferior de estos últimos por debajo del tráfico procedente de Príncipe Pío, aprovechando las cotas del túnel ya existente en la calle Bailén, no ha sido finalmente construida y de ahí el título de esta reflexión.

La propia Memoria del excelente documento presentado, de fecha enero de 2017, al Concurso de Ideas, destaca en lo que a este Túnel se refiere: la propuesta Wellcome Mother Nature… implica necesariamente situar el tráfico de vehículo bajo el nivel de superficie. Se ha considerado que el eje Plaza de España – Cuesta de San Vicente–M-30 en ambos sentidos debe mantener la rasante actual, premisa compatible con una sensible reducción de las anchuras de las calzadas actuales, tal como se observa en la propuesta de ordenación. Por tanto, es preciso dar una solución subterránea al tránsito urbano norte–sur en el antiguamente denominado primer cinturón de la ciudad de Madrid, que une las calles de Ferraz- Rosales con Bailén.

Esta propuesta votada, con el conjunto del proyecto, por más de 100.000 personas fue desechada por el equipo del Área de Gobierno de Desarrollo Urbano de 2017 con el argumento oficioso de que “los túneles pertenecían al pasado” y con el argumento oficial de que no se iba a necesitar este túnel porque, “gracias a Madrid Central”, el tráfico en ambos sentidos iba a reducirse lo suficiente, (o lo que fuera necesario), para no tener que construirlo.

El túnel que nunca se construyó en la nueva Plaza de España 2

Hay que señalar que el tráfico en aquel momento era del orden de 52.000 vehículos/día en sentido Cuesta de San Vicente-Gran Vía y de entre 14.000 y 20.000 vehículos/día entre la calle Bailén y la salida a la calle Ferraz en ambos sentidos, Intensidades que determinaban que fuera muy complicado regular en una intersección semaforizada los dos tráficos confluyentes, considerando la congestión viaria que se crearía y de ahí la solución propuesta

La solución finalmente proyectada y construida, (proceso en el que ya no participé por no estar de acuerdo con esta modificación sustancial de mi propuesta, y por otras razones que no vienen al caso), ha sido una intersección semaforizada bajo el anterior paso elevado en la que confluyen todos estos tráficos, (o incluso mayores me temo), sin que se haya previsto ninguna estructura o solución enterrada, que permita construir este túnel en un futuro…a pesar de que también se planteó ante los Técnicos de la mencionada Área de Gobierno de Desarrollo Urbano y de su Dirección de Espacio Público.

Me gustaría equivocarme pero me temo que los resultados de esta obra, (en lo que a la red viaria se refiere), van a provocar un conflicto innecesario y que se podría haber resuelto mucho mejor en este punto, y que se traducirá en una congestión permanente en la Cuesta de San Vicente y en el tramo Bailén-Ferraz, en una contaminación creciente en esta zona, en una peligrosidad en su funcionalidad derivada de lo inesperado de los semáforos situados en el paso inferior, en la posibilidad de un incendio en un eventual choque en este cruce, y en definitiva en un punto más mal resuelto en los accesos finales de la red viaria a Madrid a añadir a la Plaza de Castilla (A-1 y M-607), Avenida de América (A-2), Conde de Casal (A-3), Plaza de Legazpi (A-4), Plaza Elíptica (A-5) y Moncloa (A-6). Todo un fracaso del encuentro de Madrid con sus redes viarias de acceso.

Y los coches, furgonetas, motos, autobuses, camiones… ahí seguirán frente al pretendido cambio de modo que algunos pronostican que iba a haber. En fin…

Ah…y por cierto la Plaza no está nada mal. Hace falta que madure y se convertirá en un bonito reclamo para los que no la conozcan, a pesar del frío y del calor que suele hacer en ella.

Fuente: datos de tráfico rodado del Ayuntamiento de Madrid. Octubre 2013

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