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La modernización de las ingenierías

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La modernización de las ingenierías 1

La creación de la Unión Europea, ese proceso histórico con que los europeos intentamos superar para siempre los gravísimos disensos que dieron lugar a las dos guerras mundiales, nos ha puesto en la senda de la modernización y de la racionalidad económica. La eliminación de las barreras arancelarias y de todo tipo y la conquista de la productividad como medio para impulsar el desarrollo económico han rendido frutos elocuentes en el marco de una cooperación política creciente.

Interesa  poner de manifiesto la evidencia de que el proceso de construcción de Europa ha influido también muy favorablemente en las ingenierías, en un doble sentido: primeramente, y a través del proceso llamado de Bolonia, se ha mejorado el aprendizaje en un marco de convergencia intraeuropea para facilitar el intercambio de titulados y adaptar el contenido de los estudios universitarios a las demandas sociales, mejorando de este modo su calidad y competitividad. En segundo lugar, las profesiones técnicas, que estaban protegidas en ámbitos cerrados, han debido abrirse al exterior para incorporar la competencia entre profesionales con idénticas o semejantes aptitudes y conocimientos.

España se ha incorporado tardíamente al proceso de Bolonia, que arrancó de la Declaración de 1999 y que se plasmó en un Espacio Europeo de Educación Superior, pero afortunadamente estamos ya marchando por sus carriles a velocidad de crucero. Por ejemplo, los ingenieros de Caminos han logrado la equivalencia del título al nivel de máster, que podrá obtenerse en dos años tras la realización del grado o cursarse directamente en seis años. Todavía no han salido las primeras promociones de ingenieros de caminos del plan Bolonia, y los ingenieros egresados con anterioridad acaban de recibir el reconocimiento oficial de equivalencia a másEng_Wonders_2ater de su titulación.

La implantación de Bolonia coincide en España con una eclosión de centros de formación universitaria, que probablemente haya de ser reconducida. No sólo para evitar un excesivo número de egresados en momentos en que el mercado es incapaz de absorber a los ya titulados, lo que deja en situación de desempleo a promociones enteras, sino también para garantizar la calidad de la educación que se imparta, ya que será muy difícil encontrar profesores competentes para tantas aulas. En este sentido, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), fundación estatal creada en cumplimiento de los establecido en la Ley Orgánica de Universidades, debe desempeñar un papel riguroso y vital a la hora de habilitar a los centros educativos.

La otra cuestión, la apertura de las carreras y la concurrencia de los profesionales en un marco de mayor competencia, está pendiente de la promulgación de la ley de Servicios Profesionales, que el anterior gobierno ya anunció –llegó a circular un anteproyecto de ley- y que el Ministerio de Economía ha tenido programada asimismo, pero sobre la que habrá que esperar la decisión del nuevo ejecutivo.

Dicho borrador prevía que las ingenierías sigan siendo profesiones reguladas, con colegiación obligatoria para proyectos y direcciones de obras, pero de momento se aboga por una reserva de actividad única para todas las ingenierías, aunque se contemplaba una negociación de la que podrían resultar algunas reservas específicas para actividades profesionales concretas.

El Colegio de ingenieros de Caminos está básicamente de acuerdo en que haya concurrencia en los campos de actividad que sean fronterizos con otras ingenierías. Y ve con buenos ojos la reapertura de la Ley de Edificación que parecía desprenderse del borrador mencionado, de forma que, respetando las especificidades de cada profesión, haya zonas comunes en que puedan trabajar técnicos diversos, sin las absurdas compartimentaciones que han regido históricamente sin motivo. Parece claro que en edificación, como en otros campos -energía, desaladoras, medio ambiente, urbanismo, etc.-, la competencia profesional ha de extenderse en lo que resulte razonable, lo que redundará en beneficio de las diversas profesiones y del país en general.

También es razonable la existencia de pasarelas que permitan a los poseedores de un título de grado acceder al master, siempre que se respete el principio de excelencia y no se confundan los términos de lo que ha de ser un camino de perfeccionamiento y no al contrario.

La modernización de las ingenierías va como se ve por buen camino, si bien requiere actuaciones decididas en este momento clave en que nos encontramos, en que el país, dispuesto a superar la crisis, tiene que encontrar certezas y puntos de referencia para despegar de nuevo.

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