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RTVE se hunde y a nadie le importa

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RTVE

El mejor archivo de imágenes de la historia de España, que incluye los noticiarios del NODO, es el único bagaje que queda de una empresa, RTVE, que en otro tiempo fue modelo de innovación y modernidad y de la que solo queda en pie el pirulí de O’Donnell. Durante décadas, las compañías externas se lucraron por la planificada ausencia de producción propia, incluso utilizando medios de la casa, en un caótico modelo de gestión económica que supuso acumular una deuda escandalosa mientras algunos se enriquecían sin cesar y otros se dedicaban a la permanente acusación de manipulación informativa protagonizada por los adversarios de los que, en cada momento, se situaban en el poder.

Televisión Española, la gran herramienta que hizo posible la Transición, se derrumba. Aquella televisión que Adolfo Suárez utilizó con mano maestra para que los españoles abrazaran la democracia ha dejado de ser útil políticamente y un problema más que una solución. No son solo los nefastos datos de audiencia que acabamos de conocer y que muestran un deterioro inacabable. Lo verdaderamente grave es el empeño de años e incluso décadas, por acabar con la televisión pública en beneficio de un modelo en el que brilla por su ausencia el talento.

Recuperar RTVE, imposible

Uno de los profesionales de los años dorados de la casa, ya jubilado, nos explica que cualquier posibilidad de recuperar RTVE está condenada al fracaso. Durante demasiado tiempo, todos los trabajadores que no tuvieron más remedio que resistir, aprendieron a utilizar la casa en beneficio propio o de sus amigos políticos, de forma que cada cambio en el gobierno venía seguido de una purga que no dejaba huella de los adversarios.

El nuevo inquilino de la Moncloa entregó todo el poder de Prado del Rey y Torrespaña a Pablo Iglesias

Así, hasta llegar a la moción de censura que acabó con el gobierno de Mariano Rajoy, tras lo que el nuevo inquilino de la Moncloa entregó todo el poder de Prado del Rey y Torrespaña a Pablo Iglesias, convertido así en un jefe de producción para conseguir su gran objetivo, que la sociedad española cambie hacia lo que el líder de Podemos considera revolucionario o sensato, según el voluble estado de ánimo de su carácter bipolar que le llevó, en un giro de 180 grados, a pasar de despreciar la Constitución del 78 a leer sus artículos literalmente en los debates previos a las últimas elecciones.

Nuestra fuente añora los años de profesionales míticos como Miguel de la Quadra-Salcedo o Jesús Hermida, un tiempo en el que los informativos de TVE alcanzaban el máximo nivel de calidad, lo que generaba una influencia decisiva en la audiencia y, en consecuencia, el mantenimiento del principal valor de un medio de comunicación, la credibilidad. Es decir, el poder manejaba el país a través de la televisión pública, pero lo hacía en favor de la democracia. Con el paso del tiempo dejó de ser una herramienta del Estado para convertirse en un juguete diabólico para ganar las elecciones y perpetuarse en el poder o, lo que es lo mismo, un mero uso partidario absolutamente perverso.

Es evidente que ninguna empresa del mundo, de cualquier ámbito, pero especialmente cuando su actividad se centra en los contenidos y en las ideas, puede subsistir si se cercena precisamente la creatividad, que es como decir, la libertad.

Una complicada supervivencia

No es posible subsistir si la mitad de la fuerza de trabajo es eliminada o arrinconada sólo porque a la dirección impuesta por el poder de turno no le gusta cómo piensa la otra mitad. Sencillamente, es irracional, ineficiente, económicamente insostenible y hasta poco ecológico. Utilizar el dinero de los presupuestos para estos juegos contribuye al desprestigio de las instituciones y al desafecto por la política.

Al margen de las audiencias, hace falta un buen relato. Más allá de que es obvio que hacer un buen producto es el doble de difícil si sólo cuentas con la mitad del talento de tu empresa. También especialmente oneroso como han mostrado siempre los estudios sobre el coste del minuto que se emite, dejando al descubierto la impericia y la manipulación del sistema.

Tras la moción de censura, dejar la casa en manos de Podemos nos llevó a conocer diversos posibles nombres del nuevo presidente hasta llegar a un administrador único en espera de un concurso público para dar con el nombre ideal. Se bajaron diversos nombres como Tomás Fernando Flores, Ana Pardo de Vera y otros, incluso Pablo Iglesias se atrevió a anunciar en Antena 3, con Susanna Griso, el nombre del administrador único de RTVE, para público enfado de Moncloa.

Un espectáculo bochornoso que culminó en un Real Decreto, para nombrar a Rosa María Mateo por tres meses, aunque ya lleva un año. Ese nombramiento trajo como consecuencia la llegada de la actual dirección de informativos (con Begoña Alegría a la cabeza) y, lo que es más importante, situar al gran estratega Fran Llorente como director de Proyectos y Estrategia de RTVE.

Ceses, despidos y cambios de dirección

A partir del mes de agosto de 2018, unos 150 ceses, despidos o cambios de dirección en el ente público RTVE fueron lo habitual, como tantas veces antes había ocurrido. Cuando en 1996 se pone fin a 13 años de gobiernos socialistas, llega a Prado del Rey una directora general totalmente desconocida, la amazona Mónica Ridruejo, que, junto al nuevo director de informativos, Ernesto Sáenz de Buruaga, el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Rodríguez y el propio presidente serían recibidos por sus adversarios con un apelativo de reminiscencias chinas “la banda de los cuatro”. El equipo de Aznar se proponía arreglar el agujero financiero de RTVE que alcanzaba la insoportable cifra de 1.585 millones de euros y que 8 años después se multiplicaría por cinco.

Aunque Mónica Ridruejo nunca quiso dar a conocer el sueldo del director de informativos, fue el ‘general secretario’ del PP y vicepresidente del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos quien desveló que Sáenz de Buruaga cobraba 35 millones de pesetas brutas al año, el triple de su antecesora, María Antonia Iglesias. Sáenz de Buruaga aseguró que sus honorarios eran idénticos a los que recibía por dirigir los informativos de Onda Cero.

En 1996, RTVE acumulaba deudas por valor de 264.000 millones de pesetas

A finales de ese año, 1996, RTVE acumulaba deudas por valor de 264.000 millones de pesetas. Aun así, Álvarez Cascos hablaba de ahorro, ya que –según sus argumentos- en la etapa del PSOE el sueldo que percibía Ramón Pellicer, 42 millones de pesetas anuales, superaba en 7 al de Buruaga.

En mayo del 96, los socialistas María Antonio Iglesias, Fernando Delgado, Eduardo Sotillos son despedidos, mientras Miguel Ángel Sacaluga y Ramón Pellicer son trasladados a otros destinos dentro de TVE. Uno de los despidos más polémicos, incluso con amplio eco internacional, fue el de José Antonio Martínez Soler, encargado de entrevistar a los principales líderes en la anterior campaña electoral. Martínez Soler llegaría a afirmar después: “El PP me echó de TVE y Miguel Ángel Rodríguez llamó a todos los periódicos para que no me contrataran”.

En aquel momento, según Alfredo Urdaci, se salva de la quema el hasta entonces subdirector de informativos, Miguel Ángel Sacaluga, gracias a los buenos oficios de Miguel Ángel Rodríguez, quien ordena que Buruaga envíe a Sacaluga a la corresponsalía de París. Rodríguez lo justificaba diciendo que había sido un buen agente doble al que había que premiar. Urdaci que sucedería a Buruaga al frente de los informativos afirma en su libro Días de Ruido y furia no entender los criterios de austeridad de la casa, cuando se permite que Sacaluga sea acompañado a la capital francesa, también como corresponsal, por su mujer redactora de Radio Nacional.

Si volvemos a la actualidad, la polémica se centra en la entrevista a Arnaldo Otegi, en conflicto con el código deontológico de RTVE, ya que, según el manual de estilo del ente público, las entrevistas a políticos que no condenan el terrorismo solo tienen cabida en casos de muy especial interés informativo. Un interés que, para la oposición, puede deberse a la necesidad de ‘blanquear’ a Bildu ante una posible abstención en la investidura de Pedro Sánchez.

RTVE vive del pasado

Tal vez porque el pasado es lo único que le queda a RTVE, la Corporación acaba de lanzar una propuesta para la difusión de su Archivo histórico con el lanzamiento de un canal específico en YouTube, en el que colgarán algunas de sus series y programas más emblemáticos de la década de los 80 y los 90. El objetivo es descubrir estos productos a los más jóvenes y despertar la nostalgia entre los que ya no lo son tanto. La idea huele más a naftalina que a futuro pero los ideólogos de la casa creen tener un tesoro entre manos y, en parte, tienen razón.

Si las audiencias de TVE están en caída libre en toda España, en Cataluña son calamitosas, donde la Primera se sitúa en torno al 6% de cuota de pantalla. Y no son mejores los datos de oyentes en Radio Nacional de España.

Entre los programas de otro tiempo, piensan colgar Anillos de oro, Verano azul, La forja de un rebelde y Los gozos y las sombras o el programa Hola Raffaela, entre otros. Y ante la caída imparable y vertiginosa de la audiencia, RTVE se lanza de cabeza a por películas, series, programas y derechos deportivos destinados a La 1, que cerró junio con un mínimo de share del 8,7%.

Ya en 2018 la Corporación elevó su gasto en derechos audiovisuales y retransmisiones un 16% hasta los 303,2 millones de euros y ha duplicado los compromisos de compra de contenidos para los próximos cinco años hasta los 461,4 millones. Sólo para este 2019, la radiotelevisión pública presupuesta 214 millones de euros, un volumen nunca visto en el último lustro.

No solo esto, algún ministro obligado a dimitir, como el periodista Màxim Huerta, se embolsará más de 46.800 euros en dos meses, por el programa ‘A partir de hoy’. RTVE, con una plantilla de más de 6.300 profesionales, contrata a la empresa Catorce Producciones la puesta en marcha de este proyecto, externalizando servicios y olvidando la producción propia que tanto prestigio le dio en otro tiempo. Huerta ya trabajó anteriormente en TVE, con el programa Destinos de película, que duró un mes en antena, en 2016.

Pérdida de audiencia

La pérdida de audiencia se debe a muchos factores, seguramente el más decisivo, la manipulación y el sectarismo endémico en los programas de los servicios informativos. El pasado mes de junio, trató como “desaparición” lo que en realidad fue tortura y asesinato de 14 religiosas de la Orden de la Inmaculada Concepción, que sufrieron todo tipo de vejaciones, humillaciones y agresiones por parte de las milicias republicanas durante los primeros años de la Guerra Civil, hasta ser finalmente fusiladas.

Mientras tanto, una vez más, el puesto de director de informativos es el más deseado, aunque la casa está pendiente de un concurso siempre anunciado y nunca resuelto para nombrar al sucesor o sucesora de Rosa María Mateo. De momento, Alicia Gómez Montano es la mejor valorada para presidir el consejo de administración de RTVE. Montano, que en su día era una de las periodistas más distinguidas del conocido ‘comando Rubalcaba’ como el grupo de control de la información del PSOE, ha obtenido la mayor puntuación (83,57) del comité de expertos encargado de evaluar las candidaturas.

Desinterés del Gobierno

La realidad es que los partidos no tienen el más mínimo interés en sacar adelante el concurso público, especialmente el Gobierno. Incluso a Rosa María Mateo le gustaría quedarse, mientras Fran Llorente oficie de brujo en la sombra. Tal como dijo Mateo en sede parlamentaria pondrá su cargo a disposición, seguramente para ser ratificada, un equipo de ‘lujo’ al que se unirá Enric Hernández, como hombre cercano a Fran Llorente. La idea es crear un puesto nuevo, por encima de la directora de informativos y del director de TVE.

Ya se sabe, los rumores de la casa nunca cesan y que la audiencia se derrumbe parece ser una cuestión menor. Es una terrible paradoja, tal vez el mejor “argumento” de que manipulación no existe. ¿Para qué si no lo ve nadie?

Aunque quedan lejos en el tiempo, aún no se han olvidado las prácticas del ‘Comando Rubalcaba’, con María Antonia Iglesias y Miguel Ángel Sacaluga que controlaban el aparato de propaganda del felipismo. Hasta Rosa María Artal afirmaba “María Antonia Iglesias cambiaba los reportajes de Informe Semanal”.

Señor Z

El 18 de enero de 1995, Julián Sancristóbal, exdirector de la Seguridad del Estado, entonces acusado de los crímenes de terrorismo de Estado de los GAL, abría el telediario de las 3:00 de la tarde, directamente desde la cabecera. Era una auténtica campaña para exculpar al partido del gobierno e introducir el papel de un señor Z en la conspiración. Después del monologo de Sancristóbal, aparece en pantalla el periodista Pedro Altares que se justificaba así: “era Julián Sancristóbal, desde la prisión de Alcalá-Meco…” dando comienzo a su informativo. Sancristóbal se inventó la teoría de la conspiración, según la que el caso Gal se había reabierto por el juez Garzón en complicidad con otras personas para vengarse del presidente del Gobierno.

La mano de Rubalcaba, a través del ‘comando’ de su nombre era muy larga. El vídeo fue repetido en el telediario de las 9:00. María Antonia Iglesias, la directora de informativos, no tenía reparo alguno en ceder unos minutos de oro de la parrilla de TVE a Sancristóbal para arremeter contra un juez de la Audiencia Nacional y contra el ‘señor Zeta’, que apuntaba al director del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez. El veterano periodista Miguel Ángel Gozalo, en aquella época miembro del consejo de administración de RTVE, comentó: “aquello no era una entrevista, era un anuncio publicitario”.

Según José Amedo, Julián Sancristóbal sacó 50 millones de pesetas del Banco de España de los fondos reservados para el atentado de Santi Brouard, mientras que, a los autores materiales, sólo llegaron siete.

El subcomisario José Amedo Fouce, que fue condenado a más de 100 años de cárcel por el caso GAL, reveló en sede judicial el nombre del cerebro y máximo responsable en el crimen Brouard, asesinado en noviembre de 1984 por el comando de los Grupos Antiterroristas de Liberación: Julián Sancristóbal, exgobernador de Vizcaya y más tarde director de la Seguridad del Estado.

Amedo detalló la reunión que grabó y que tuvo con Luis Morcillo, ya fallecido, en la que éste le confesó ser el autor material del asesinato del dirigente de Batasuna, Santiago Brouard, y donde señaló al teniente coronel Masa y a Sancristóbal como los inductores de aquel crimen. Esta vez el comando Rubalcaba no utilizó las cámaras de TVE.

La crónica de mil manipulaciones

La historia de RTVE es la crónica de las mil manipulaciones y enjuagues. Carmen Sastre, que había sido una colaboradora muy cercana a Alfredo Urdaci como director de los servicios informativos, fue ascendida por Álvarez Gundín en la última etapa de mayoría del PP a directora de contenidos. Sastre fue la responsable de Economía cuando TVE fue condenada judicialmente por vulneración de los derechos fundamentales de huelga y libertad sindical, a raíz de la demanda presentada por Comisiones Obreras por presunta manipulación informativa en los telediarios durante la huelga general del 20 de junio de 2002.

La sentencia consideraba que no se establecieron mecanismos de control y criterios objetivos para la distribución de tiempos, espacios y contenidos, y obligaba a TVE a emitir una rectificación que, el entonces director, Alfredo Urdaci, leyó ante las cámaras, refiriéndose al sindicato demandante como “ce, ce, o, o”.

Más recientemente, Carmen Sastre ha perdido el juicio contra RTVE en el que demandaba una indemnización de 70.000 euros y ser recolocada como defensora del espectador. Sastre alegaba que había sido víctima de una “purga del equipo directivo” y “represaliada por pertenecer a la dirección y no haber participado” en los actos de protesta de los ‘viernes negros’ (la campaña orquestada en los informativos para señalar la manipulación de los otros y no querer ver la propia). Sí ganaron sus casos contra TVE el exdirector de informativos, Julio Somoano, y el exdirector del Canal 24 Horas, Álvaro Zancajo.

Leopoldo González-Echenique, presidente de la Corporación, y Julio Somoano, director de informativos, se propusieron en 2012 empezar una nueva etapa contando con todos. A los dos años, la izquierda y la derecha más sectarias arremetían contra ellos, despreciando la voluntad integradora. Desde los años de Rafael Anson, el único esfuerzo por que la concordia se trasladara a RTVE. Anson, que había sido nombrado por el presidente Suárez antes incluso que el propio gobierno, puso al frente de los telediarios a tres profesionales que representaban las diversas sensibilidades del momento. Lalo Azcona, centro, Eduardo Sotillos, PSOE, y Pedro Macía, derecha.

Lejos de buscar el acuerdo y la convivencia de todos, en todas las épocas de la casa, grandes profesionales han desaparecido de la pantalla sin mayor explicación. No se les cambia de puesto o de hora, como a Somoano, simplemente se les traga la tierra del Pirulí. Es el caso de Sergio Martín, que fue director de la Noche en 24 y del Canal 24 Horas, programa por el que, en su etapa, pasaron los líderes de todos los partidos, lo mismo que en los Desayunos, desde el que se le degrada con venganza al anonimato más absoluto para humillarle como redactor de base de un programa de videojuegos en horario sin memoria. Su sustituto, Xavier Fortes, inició su vuelta a TVE refiriéndose a España y Cataluña como dos países diferentes. ¿Quién le sugirió esa expresión? Tal vez quienes ya estaban preparando la figura del “relator”.

La campaña electoral

En la última campaña electoral, el PSOE planteó un debate en TVE, en una fecha no prevista por la presidenta Rosa María Mateo, quien finalmente aceptó el cambio, provocando duras críticas internas, mientras PP y Ciudadanos rechazaban indignados la modificación y Podemos exigía a la cadena pública una rectificación para celebrar dos debates. Al final, se provocó una crisis interna en RTVE que empezó con el rechazo del Consejo de Informativos, acusando a Mateo de adaptarse a las exigencias del PSOE: “El Consejo de Informativos cree que RTVE debe apostar por la imparcialidad y no ajustar su programación a la propuesta de un único partido político”. A esta crítica se sumaron después varias estrellas de la casa como Carlos Franganillo, director del principal telediario y, sobre todo, en un tono muy duro, Xabier Fortes, destinado a ser el moderador de ese debate. Algo así como equilibrios en el alambre para no ser señalados como parciales a favor del partido en el poder.

Fran Llorente, ideólogo y director en la sombra de RTVE decía en 2014 “en una profesión que se pliega demasiadas veces, y que se comporta en exceso con criterios de trincheras sumisas, los ciudadanos empiezan a no reconocerse. Tenemos que defender y cuidar a los muchos periodistas que no se callan, y repreguntan y pelean en la mesa cada frase”. Y añadía “pisando la calle, apostando por investigaciones rigurosas, alejados de la tiranía de las notas de prensa y las rutinas de las declaraciones que han tomado al asalto las noticias, de las ruedas de prensa sin preguntas o con preguntas sin respuesta, una sociedad democrática moderna debe exigirse una información que permita saber de verdad para decidir con libertad”. Tal vez le falló el subconsciente al proponer exactamente lo que nunca hizo o no dejó hacer.

O afinidad o futuro difícil

Los periodistas de la casa, en especial los más brillantes y con talento, han empezado a entender hace mucho tiempo que o se posicionan en línea con quien de verdad ejerce el poder con mano férrea o su futuro en la televisión pública es igual a cero, algo parecido a lo que pronto le ocurrirá a la audiencia de RTVE. Los profesionales independientes actúan con censura previa por si sus propuestas son entendidas al margen del pensamiento único de la casa, que claro es el inspirado por la postura farisea de Llorente.

No deja de ser curioso que La 2 Noticias no pueda emitir este verano por falta de personal

No deja de ser curioso que La 2 Noticias no pueda emitir este verano por falta de personal, algo que supone un hecho histórico y especialmente grave en una empresa con una plantilla de casi 7.000 trabajadores. Una excusa de la dirección para justificar nuevas contrataciones el año que viene y ya se puede suponer la tendencia “obligada” que se impondrá a los fichajes.

¿No deberíamos abordar un gran acuerdo para garantizar la independencia de los profesionales, gane quien gane las elecciones y sean quienes sean los integrantes de la mesa del Consejo de Ministros?

Con demasiada frecuencia se emplea un argumento fácil a favor de la libertad y dejar que los trabajadores de la casa hagan su trabajo. Es la afirmación preferida que se emite desde el Consejo de Informativos que realmente no se pronuncia cuando la izquierda está en el poder y son sus miembros quienes ejercen la censura previa al resto de la redacción. Cualquiera se pronuncia en sentido contrario, si lo hace su futuro se ha terminado.

¿No deberíamos –de verdad-  dejar a los periodistas de RTVE que hagan su trabajo con plena libertad de forma que no se vuelvan a producir las sucesivas etapas de purgas y limitaciones a los que se considera adversarios?

Recuperar la credibilidad

No se puede dejar a la mitad del equipo en el banquillo porque les resulta molesto a los autodenominados defensores de una libertad que, en el fondo, no practican por su dogmatismo y entrega a un solo bando que sistemáticamente acaba recibiendo el premio en la manipulación. Esta es la razón final por la que es imposible ganar partidos en una liga cada vez más competitiva.

Los ciudadanos asisten incrédulos a un festival televisivo de manipulación sin límite en un único sentido, en el que no hay margen, aunque se proclame lo contrario, para el ejercicio profesional libre e independiente. Pero esta orgia de pensamiento único teledirigido lleva implícito un duro castigo, el de las audiencias.

La televisión pública tiene que recuperar la credibilidad que tuvo y podrá jugar de nuevo el papel esencial que supo representar en los años de concordia de la Transición, en los que el talento de los periodistas se impuso a cualquier otro criterio u objetivo partidario. Esa es la solución. No hay otra.

analytiks

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