Mohamed Bin Salmán

rArabia Saudí quiere impedir que casi tres millones de palestinos realicen el hajj, la peregrinación a La Meca. Según ha podido saber Middle East Eye, la nueva política de Riad, en vigor desde el 12 de septiembre, es impedir la entrada a los palestinos que provengan de Jordania, Líbano, Jerusalén Este e Israel. El príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán (MBS), intenta contribuir al incendio de Gaza provocando a los palestinos y animando al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a que lleve a la Franja hacia el precipicio de una nueva guerra.

Desde 2014 no se veía nada igual en la Franja de Gaza. Israel y Hamás han vuelto a la arena de la guerra, un terreno sobradamente conocido para las dos partes. Las milicias lanzaron el pasado fin de semana cerca de 400 cohetes, a los que Israel respondió con bombardeos sobre 150 posiciones palestinas en el enclave. Y cuando la guerra truena en esa zona bañada por el Mediterráneo, Riad mueve los hilos para que Israel se lance con todo sobre la Franja.

MBS quiere pasar a un segundo plano en la escena internacional

MBS quiere pasar a un segundo plano en la escena internacional. Por ello, trata de persuadir a Netanyahu para que inicie un conflicto en Gaza contra Hamás. Así, consideran el príncipe y sus adláteres, Donald Trump, presidente de EE. UU., y el resto de líderes internacionales se centrarán en este conflicto y dejarán de cargar con el peso del asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

Medidas tras el asesinato

Según el Middle Easte Eye, el observatorio que cubre la actualidad de Oriente Medio, el Gobierno de Riad ha creado un grupo de trabajo, compuesto por funcionarios de la Corte y personal de los Ministerios de Asuntos Exteriores y Defensa y del servicio de Inteligencia, para elaborar una serie de medidas que minimicen las voces críticas que se han levantado tras la desaparición de Khashoggi.

Una guerra en Gaza serviría para acaparar gran parte de la atención de Trump. Además, EE. UU., protegería a Israel en todo momento y no dudará en acudir a Riad para contener a las fuerzas islamistas que pudieran ponerse del lado de Hamás.

El grupo de trabajo maneja más de 30 recomendaciones. Algunas de ellas contemplan un escenario en el que Washington impone sanciones a Arabia Saudí. Ante esta situación, el Reino duplicaría o triplicaría el precio del petróleo, ofrecería a Rusia una base militar en el norte del país y convertiría a Rusia y China en sus grandes proveedores de armas.

Lazos cada vez más fuertes

Israel y Arabia Saudí forman un matrimonio de conveniencia. El deseo de reducir la influencia creciente de Irán en la región les ha convertido en aliados. En una entrevista con la BBC, Netanyahu comentó que su país y algunos árabes estaban pasando por un proceso de normalización en sus relaciones. Además, tras la desaparición de Khashoggi, el primer ministro israelí se limitó a decir que la estabilidad de Arabia Saudí es muy importante para la región. Las piezas encajan. A ver cómo termina la partida.

Sergio García Moñivas
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

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