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Pablo Casado, el Gil-Robles de nuestra era

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Pablo Casado Gil Robles de nuestra era

Pocas veces se erosiona la derecha. En un partido como el PP, acostumbrado al dedazo supremo como método para elegir líder, la decisión de Rajoy de convocar primarias promovió la creación de varias trincheras bajo fuego amigo. Con los populares descabezados, el Gobierno del PSOE ha vivido con relativa calma sus primeras semanas de vida. Hasta ahora, cuando Casado llega para revolucionar la derecha por la derecha.

José María Gil-Robles consiguió, en un solo año, levantar un partido para la derecha durante la II República, la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), y ganar las elecciones de 1933. Casado, en coalición con el resto de perdedores de la primera vuelta de estas primarias, pretende reconstruir la derecha a base de patria, familia y libertad individual (salvo si hablamos de eutanasia y aborto, donde la libertad queda en segundo plano). Ortega y Gasset dijo de él que era un “joven victorioso”, cualidad que comparte con Casado.

Ambos se apasionaron por la política desde jóvenes y ambos encajan en el perfil de una derecha dura. La CEDA de Gil-Robles, durante el gobierno radical-cedista, era contemplada con miedo por la izquierda obrera y el PSOE de entonces. Tras el triunfo de Hitler en Alemania y la dictadura de Dollfuss en Austria, en España se tenía a la CEDA como la expresión autóctona del ascenso del fascismo, interpretación favorecida por la existencia en el interior de la formación de sectores próximos a la ultraderecha. El propio Gil-Robles, en el tiempo que fue ministro de Guerra (mayo-diciembre de 1935), incorporó a los más altos puestos, bien del ministerio, bien del Ejército, a cuatro de los generales más desafectos a la república: Fanjul, Goded, Mola y Franco, nombres que a todos nos suenan.

La CEDA recogió la herencia ideológica de la Unión Patriótica de Primo de Rivera, el mayor partido de derecha por afiliación. Casado bebe del aznarismo y el aguirrismo, lo más al filo de la orilla derecha posible. Conservador en lo social y liberal en lo económico, Casado propone recuperar la ley del aborto de 1985, una convención sobre principios para rearmarse ideológicamente, modificar la ley electoral para agraciar con un número extra de escaños al ganador y, entre otras cosas, endurecer el Código Penal frente al independentismo.

La irrupción de Casado es un terremoto para la derecha. Ciudadanos tiene que repensar su postura y esbozar una nueva táctica. Vox, el partido ultraderechista y, de momento, marginado, probablemente vea reducidas sus expectativas ya que comparte arena ideológica con este nuevo PP en muchos aspectos. La izquierda, por su parte, deberá saber hacerse fuerte para contener a una oposición más dura. Queda por ver si, como dicen los expertos, el PSOE se moverá hacia la derecha para captar esos votantes que se deja Casado o si conseguirá movilizar a esa parte de la ciudadanía que se abstiene y que, en teoría, es de izquierdas.

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1 Comentario

  1. usted es muy joven n recuerda el congreso Miñon H. Mancha? no hubo dedazo, Tocino- Aznar tampoco, les, ilustrese, claro lo de Borrel y Almunia super super, Zapatero, rosa bono , super super, nada de dedod,

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