Información económicaOtros temas

Ya tenemos techo de gasto

0
Ya tenemos techo de gasto 1

El pleno del Congreso valida el techo de gasto para el año próximo que asciende a 118.337 millones de euros, con los votos favorables de PP, PSOE, Ciudadanos y PNV los nuevos objetivos de déficit que suponen mayor margen para las comunidades autónomas, a la vez que se convalidan las medidas impositivas urgentes.

Supone el primer paso para la aprobación de los Presupuestos, la ley más importante del Gobierno, porque de ella depende el gasto de las administraciones durante todo el año, lo que despeja el camino de la legislatura.

El techo de gasto es uno de los instrumentos recogidos en la Ley de Estabilidad Presupuestaria (LOEPSF) para garantizar que las Administraciones Públicas no disparen sus compromisos no financieros en tiempos de bonanzas y lo reduzcan en tiempos de estrecheces. De hecho.

De esta forma, se controla el gasto de las Administraciones Públicas y para protegerlas de los efectos cíclicos de la economía. Para 2017 el Gobierno contempla un objetivo de ingresos totales del 38% del PIB este año y algo superior, del 38,2%, en 2017, toda vez que el gasto total supondrá el 42,5% del total este ejercicio, para disminuir al 41,3%, hasta 479.991 millones, el próximo año.

Con estas previsiones, los objetivos de estabilidad y deuda pública contemplan un déficit máximo del 3,1% del PIB en 2017, frente al 4,6% de este año, que se repartirá entre el 1,1% de la Administración central, el 0,6% de las comunidades autónomas y el 1,4% de la Seguridad Social.

El Congreso también vota la subida de impuestos especiales sobre el tabaco y las bebidas alcohólicas de alta graduación, un alza con la que el Gobierno espera obtener unos 150 millones de euros. Suben los impuestos para cigarrillos (2,5%) y para picadura de liar (6%) y los impuestos especiales sobre el alcohol y bebidas alcohólicas aumentarán un 5%.

Mientras esto ocurre en España, a la Comisión Europea, al Eurogrupo y al Mede, el fondo europeo de rescate, no les ha gustado nada la decisión del presidente griego, Alexis Tsipras, de anunciar de forma unilateral y sin preaviso una serie de medidas de ayuda para los pensionistas, incluyendo una paga extra con un coste de más de 600 millones de euros. Algo que, con los acuerdos que están en vigor, no puede hacer. Por ello, la junta de directores del Mede ha decidido congelar temporalmente las “medidas de alivio sobre la deuda” preparadas y aprobadas por el Eurogrupo.

El Fondo Monetario Internacional no se cree que Grecia puede obtener el superávit fiscal del 3,5 que pide Bruselas, y siempre ha pedido medidas mucho más drásticas sobre la deuda. Y simultáneamente, garantías absolutas, con legislación inmediata, de que se hará lo necesario para cumplir lo prometido. La posición europea es diferente: nada de quitas, pero más flexibilidad con la legislación. La divergencia es enorme, hasta el punto de que el FMI no ha entrado formalmente en el Tercer Programa de rescate. Ni Atenas ni muchos en Bruselas de hecho quieren que lo haga, pero Alemania sigue considerando que es una opción no negociable.

La canciller alemana Merkel está muy descontenta con Tsipras y los avisos del ministro Schäuble se han multiplicado en las últimas semanas. Curiosamente, los analistas pensaban que la segunda revisión del programa se cerraría en poco tiempo y se descartaban elecciones, pero ahora mismo las apuestas empiezan a ir en otra dirección.

A pesar de que estaba descontada y de que se daba por segura, la subida de tipos de interés llevada a cabo la Reserva Federal de Estados Unidos ya tiene su primer reflejo en el mercado: el euro cae con fuerza ante el dólar, el nivel más bajo desde 2003, lo que acabará provocando que ambas monedas alcancen la paridad el próximo año.

A la subida de tipos de la Fed, que provocará una menor cantidad de dólares en el mercado al ser más caros, se une la decisión del Banco Central Europeo de prorrogar el plan de compra de deuda hasta diciembre de 2017 y, en consecuencia, seguir regando la economía con dinero barato.

La creación de empleo y la inserción laboral es la vía más efectiva para luchar contra la pobreza y la exclusión social y debería seguir siendo prioritaria. En todo caso, las reformas estructurales acompañadas del mantenimiento de un alto nivel de protección social por parte de los poderes públicos resumen la línea adecuada para asentar la recuperación.

Esta estrategia está dando resultados, pues la mejora del mercado de trabajo comienza a tener su repercusión en los indicadores más recientes de pobreza y exclusión social.

Para consolidar esta tendencia, se deben continuar ejecutando medidas tanto en el ámbito de las políticas de empleo y educativas, incluyendo medidas para favorecer la contratación indefinida y medidas de impulso a la formación, como en el área de pensiones, para continuar garantizando la sostenibilidad del sistema y su alto nivel de protección. Asimismo, se seguirá avanzando en la ejecución de las medidas incluidas en los planes para la atención de colectivos concretos, como el Plan Integral de Apoyo a la Familia o la Estrategia Nacional Integral para Personas sin Hogar.

La competitividad de las empresas y sectores se basa en el acceso a inputs competitivos pero también en su capacidad de innovar. La investigación, el desarrollo y la innovación tecnología (I+D+i) es la base del crecimiento a largo plazo y, por tanto, de la creación de empleo y de la mejora de la productividad y la competitividad de una economía.

Jack Miur
Siempre atento a la innovación, la ingeniería y El Progreso

Trump tensa la cuerda de las relaciones con China

Entrada anterior

Conflicto catalán y reforma constitucional

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *