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Cataluña y el procés: las 5 claves para afrontar el final del juicio

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Cataluña juicio claves

El juicio del procés, el más importante de los últimos años, llega a su fin. La Sala del Tribunal Supremo, presidida por el magistrado Manuel Marchena, tiene por delante varias semanas de deliberación antes de dictar su fallo. Dicho fallo, que se conocerá a la vuelta de verano, marcará indudablemente el horizonte político –recordemos que puede realizarse un nuevo adelanto de elecciones en Cataluña–, pero se ciernen sobre él varias incógnitas; entre ellas, la más espesa: saber qué tipo penal se considerará probado (rebelión, sedición, desobediencia o malversación). Para poner un poco de luz, en Analytiks hemos elaborado este artículo con las claves más importantes de este inicio del fin del procés.

El Tribunal tiene bastante claro los hechos probados, es decir, aquellos acontecimientos que se produjeron en otoño de 2017 y que culminaron con una declaración unilateral de independencia el 27-O. sin embargo, tal y como explica Carlota Guindal en las páginas de La Vanguardia, el dilema es definir cómo se traduce exactamente en el código penal. En este artículo trataremos de desgranar las claves del fin del juicio:

1. La desobediencia, prácticamente descartada

Con el juicio acabado y con las pruebas en manos de la mesa del tribunal, los magistrados se han negado a dejar en libertad a los nueve acusados que se encuentran en prisión incondicional. Esto, en la práctica, significa que el tribunal que posee material suficiente para asegurar que los acusados no van a ser absueltos ni condenados a penas mínimas.

El delito de desobediencia castiga con penas de inhabilitación de hasta dos años y multa a «quienes se negaren abiertamente a dar el debido cumplimiento a resoluciones judiciales, decisiones u órdenes de la autoridad superior dictadas dentro del ámbito de su respectiva competencia y revestidas de las formalidades».

2. Entonces, ¿sedición o rebelión?

Si borramos de la ecuación la desobediencia, nos quedamos con que la Sala está manejando el delito de sedición o el de rebelión. Dentro de este último, según han explicado fuentes del Tribunal Supremo a La Vanguardia, hay tres opciones y no todas llevan acarreadas las mismas penas.

3. Rebelión consumada, conspiración y tentativa para la rebelión

Una de ellas es la rebelión consumada, por la que los acusados deben haberse alzado violenta y públicamente para lograr una serie de objetivos, como el de derogar, suspender o modificar total o parcialmente la Constitución, así como declarar la independencia de una parte del territorio nacional. La Fiscalía pide 25 años de prisión para el exvicepresidente de la Generalitat y otros ocho miembros del Govern.

En segundo y tercer lugar, la conspiración y la tentativa para la rebelión. Dos supuestos que suceden cuando la rebelión no ha llegado a ejecutarse. En el primer caso, ha existido un acto preparatorio, pero no se ha iniciado su ejecución. El coronel Tejero y el capitán Sáenz de Ynestrillas fueron condenados por estos delitos a seis y siete meses de prisión.

4. Tentativa para la rebelión: ¿la opción más posible?

Este delito significa que el plan rebelde está resuelto y comienza a ejecutarse, aunque no se concluye. La pena quedaría reducida un grado, por lo que las penas de prisión oscilan entre los 7 y los 15 años. Esta opción puede ser tenida en cuenta por el tribunal si entiende que el plan rebelde se inició con la aprobación de las leyes de desconexión aprobada por el Parlament entre los días 6 y 7 de septiembre de 2017 y de la celebración del referéndum del 1 de octubre.

La independencia no llegó a producirse, es cierto; pero los planes para conseguirlo se iniciaron y murieron con la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

¿Cuál es la opción menos favorable para los presos?

A priori, según lo expuesto anteriormente, la rebelión es la opción menos favorable para los presos. Sin embargo, este delito, recogido en el artículo 472 del Código Penal, es de difícil aplicación (recordemos que el alzamiento debe ser violento, aunque hay varios expertos que incardinan dicha violencia en la participación de personas armadas, por ejemplo).

No obstante, también advierten algunos expertos que esta puede ser la opción más favorable al tener en cuenta el delito de malversación de caudales públicos. Como escribe Guindal: «Cualquier alternativa dentro de la rebelión lleva contemplado el uso de dinero público, tanto en la conspiración como en la tentativa. No pasa lo mismo con la sedición; por tanto, a este habría que añadir el delito de malversación (…), y la pena puede ser más alta que la rebelión».

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