Política

El PP embarranca

0
oposición. Casado en la cuerda floja

La prensa institucional de la derecha política, con el ABC a la cabeza, ya ha tomado partido. Este pasado domingo, uno de los columnistas de cabecera del hemisferio conservador dedicaba un cruento romance al líder caído, que no dejaba lugar a dudas: el fracasado presidente del PP, tan débil como lo fue en su día Hernández Mancha, tiene las horas contadas porque sus conmilitones así lo han decidido, después del fiasco de Castilla y León y del intento fallido de hundir a Ayuso afeándole comportamientos éticos, como si semejante minucia pudiera perturbar el liderazgo de los fuertes. Horas después, el mismo periódico pedía sin ambages la dimisión de Casado (no sé hasta qué punto es deontológicamente aceptable que un medio pida la dimisión de un cargo político), y otro rotativo de la misma línea publicaba una encuesta que acreditaba que Vox ha sobrepasado al PP en preferencia electoral. En el fin de semana, miles de simpatizantes se manifestaban frente a la sede madrileña del PP pidiendo a dimisión de la dirección nacional y elogiando a Ayuso, la presidenta madrileña.

El fracasado presidente del PP, tan débil como lo fue en su día Hernández Mancha, tiene las horas contadas

El cainismo del PP era proverbial —en realidad, los partidos no han sido entidades amables ni acogedoras en este país—, pero nunca se vio tan agresivamente desatado como en esta ocasión. El pecado de Casado, del que se han desprendido todas sus contrariedades, ha consistido en enfrentarse con beligerancia con Vox, pero sin la fuerza suficiente para competir ventajosamente con el partido de extrema derecha hasta controlarlo, contenerlo y, en el extremo, domeñarlo. En la moción de censura que Vox presentó contra Sánchez, el líder del PP estuvo contundente con Abascal, a quien coloco en su sitio radical y sospechoso, pero después no ha sabido remarcar con firmeza la exclusión a partir de un cordón sanitario explícito y rotundo.

En Castilla y León, Casado pretendió afianzar su posición basándose en unas encuestas dudosas que le aseguraban un éxito rotundo que resultaba sin embargo difícil de imaginar… Y no solo no logró su pretensión sino que el partido ha quedado materialmente en manos de Vox, cuyo papel es decisivo: puede darle la mayoría, puede impedirle formarla y hasta puede provocar nuevas elecciones. Naturalmente, la estrategia de Casado -algo así como el cuento de la lechera— que incluía el adelanto de las elecciones andaluzas para seguir conquistando territorio, se ha venido súbitamente abajo, dejando al PP en ridículo. Era patético escuchar al líder andaluz, Moreno Bonilla, declarándose súbitamente partidario de agotar la legislatura.

El PP: Casado y el ‘caso Ayuso’

Pero no satisfecho con esta pirueta fallida, Casado ha hecho estallar el ‘caso Ayuso’ de la peor manera posible: una agencia de detectives, vinculada a una dependencia del Ayuntamiento de Madrid, ha publicado los encargos recibidos para investigar la posición financiera del hermano de Ayuso, beneficiario de un contrato de compra de mascarillas sanitarias que, por la urgencia pandémica, no había pasado por los trámites garantistas que establece la ley de contratación con las administraciones públicas. Ayuso, reclamada en Castilla y León para que intentara evitar el naufragio, se había cuidado por su parte de restar importancia al pacto con Vox, que en su caso madrileño no es trascendental ya que la presidenta de la CAM cuenta con un apoyo parlamentario superior al de toda la izquierda junta.

Pero tampoco Casado ha sido capaz del llevar al extremo el correctivo: Ayuso, de momento, ha salido como víctima de su confrontación con Casado, a pesar de que nada se ha aclarado, sino al contrario, de los comportamientos comerciales de la familia de la presidenta en relación a la CAM.

En definitiva, Casado ha sido arrollado en Castilla y León por VOX, formación que ahora tiene la sartén por el mango en el hemisferio derecho, en tanto Ayuso, que se muestra más conciliadora con Vox, ha conseguido tanto apoyo que el respaldo de la extrema derecha le es innecesario. No es extraño que la clientela del PP se sienta inclinada a respaldar a Ayuso y a condenar a Casado, quien, además de tener poco empuje personal y ninguna relevancia intelectual, ha utilizado artimañas indecorosas para segar la hierba bajo los pies de su competidora.

La situación para el PP es delicada porque Casado ha sido descartado por su público —la prensa conservadora y la calle están en su contra— y será muy difícil por tanto evitar un congreso para debatir el liderazgo del partido. Pero el relevo de casado plantea también incógnitas difíciles de despejar: Ayuso sigue sin aclarar aspectos clave de la implicación familiar en los presupuestos de la CAM y no parece tener la envergadura personal suficiente para aspirar a la jefatura de la oposición y, el día de mañana, a la presidencia del gobierno. No hay muchos más candidatos potenciales, y los que hay podrían no aceptar el encargo. Núñez Feijóo, muy tranquilo en su Galicia natal, seguramente no aceptaría la trampa para elefantes del liderazgo nacional. Y entre los demás barones, tan solo Moreno Bonilla destaca de la mediocridad general y tampoco parece estar muy dispuesto a correr el riesgo de sentarse en el sillón de púas de la presidencia en Génova.

En estas circunstancias, la principal urgencia del PP es impedir el sorpasso por Vox, Ya pronosticado por la encuesta de ‘El Mundo’, algo que no sería imposible a juzgar por los precedentes franceses. En el país vecino, Valérie Pécrese, una mujer templada, ha conseguido erigirse en candidata de ‘Los Republicanos’, el partido que fue de Chirac y de Sarkozy, en unas reñidas primarias en que ha tenido que competir con el diputado Eric Ciotti, que representaba a la derecha “sin complejos”, partidaria de aliarse con la extrema derecha. De cualquier modo, todas las encuestas afirman que será Marine Le Pen, al frente “Rassemblement National (antiguo “front National”) quien haya de confrontarse con el centrista Macron en las próximas presidenciales de abril.

Francia ha mantenido rigurosamente (hasta ahora) el cordón sanitario que ha enclaustrado a la extrema derecha en un bucle sin porvenir (pese a ser el segundo partido de Francia, solo gobierna en Perpiñán). Aquí, no parece que tengamos tan claras las ideas. Por eso el futuro del PP, el desenlace de la actual confrontación, tiene gran trascendencia a los ojos de todos, y no solo de los potenciales votantes de la derecha.

Antonio Papell
Director de Analytiks

Preferiría respirar agua: unos poemas selectos de Sylvia Plath

Entrada anterior

Predistribución y reforma fiscal

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

Más en Política