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Habrá gobierno el jueves: sin ganadores ni perdedores

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habrá gobierno de sánchez

El 18 de julio, Pedro Sánchez declaraba con franqueza a una televisión, al respecto del forcejeo con Podemos para conseguir apoyo a la investidura del líder socialista, que Pablo Iglesias era el “principal escollo” para el acuerdo, el “único obstáculo”, “sin ninguna duda”. Al día siguiente, Sánchez recibía la respuesta a su órdago, y así titulaba la noticia Telecinco: “Pablo Iglesias cede y no será ministro; Sánchez gana el primer round. Naturalmente, Iglesias, al recoger el guante, se reafirmaba en que su sacrificio debía facilitar la coalición PSOE-Podemos, y en términos de proporcionalidad.

Cuando se escriben estas líneas, el sábado 20 de julio, mientras en todo el mundo se celebra gozosamente el medio siglo de la llegada del hombre a la luna, los círculos de Podemos están eufóricos y en Moncloa, donde reina la satisfacción, se está trabajando febrilmente en la redacción del discurso de investidura y, a otro nivel, se profundiza en los contactos con la otra parte de los que deberá desprenderse un programa completo y cabal. Se manejan propuestas que colmarán viejas aspiraciones y se ultiman promesas que, si no surgen contratiempos, resolverán algunos de los problemas crónicos de este país.

Cuatro años de gobierno estable

La expectativa de cuatro años de estabilidad para “hacer cosas” en beneficio de la ciudadanía, sin la mirada puesta constantemente en los contadores de votos, resulta seductora para cualquier político de buena fe. Y a pesar de la mala fama del gremio, este país está lleno de políticos de buena fe.

Algunos dicen que Sánchez ha caído en la trampa, porque el amago de Iglesias ha logrado que haya ministros de UP en el Ejecutivo

Veo sin embargo con estupor —el mismo estupor que embarga a las dos partes que están convergiendo— que algunos análisis maliciosos intentan desvirtuar lo esperanzador del momento. Observo que algunos dicen que Sánchez ha caído en la trampa, porque el amago de Iglesias, quien ya sabía que no podría incorporarse al Ejecutivo, ha logrado lo que parecía imposible: que haya ministros de Podemos en el Ejecutivo.  Y leo también interpretaciones en sentido contrario: Iglesias sería el gran derrotado, porque no ha conseguido doblegar la resistencia numantina del PSOE.

La cordura se ha impuesto

La verdad es esta vez distinta, y lo comprobará quien pregunte a fondo a los protagonistas: después de un lógico forcejeo, la cordura se ha impuesto en el conjunto, sin ganadores ni perdedores. Los socialistas han sido siempre conscientes de que UP tenía exactamente la mitad de los votos que ellos (y la tercera parte de los escaños), por lo que era absurdo pretender prescindir del partido de Iglesias en la aventura de gobernar con estabilidad.

Y Pablo Iglesias, que tiene una solvencia intelectual poco dudosa, tenía desde siempre la impresión de que por su propia biografía política era muy difícil de encajar en un gobierno de centro-izquierda, con lo que su paso al lado beneficiaba a todos: a su partido, que adquiriría notoriedad e influencia; al PSOE, que tendría el poder, y a la sociedad, que a fin saldría de una situación de histérica inestabilidad que dura ya casi cuatro años.

En los cruces de información que se intercambian en esas horas socialistas y podemitas figuran nombres respetables, ideas apreciables, propuestas ilusionantes… Pocos fines de semana de canícula estival han sido tan fecundos políticamente como este en que nos encontramos, en que unos y otros trabajan a destajo para conseguir que el lunes esté todo dispuesto y en orden.

Si nada se tuerce, el jueves habrá presidente

El discurso de investidura será moderado y creativo, habrá anuncios que agradarán a casi todos y con toda probabilidad Albert Rivera sentirá en su fuero interno un intenso pesar (que nunca reconocerá) por no ser él el coprotagonista de esta historia de éxito, que a él le lleva al naufragio y a la irrelevancia por su mala cabeza.

Si nada se tuerce, y nada tiene por qué torcerse, el jueves habrá presidente, elegido por mayoría relativa y con apoyos suficientes para aguantar toda la legislatura. Y el viernes, ya nombrado el gobierno, podría celebrarse un insólito consejo de ministros de coalición. Tiempo habrá de glosar esta nueva etapa, cuyo solo arranque demostrará que este país ha aprendido a caminar por los nuevos parajes del pluripartidismo, y se dispone a hacerlo en clave francamente progresista.

Iberia 350
Antonio Papell
Director de Analytiks

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1 Comentario

  1. Usted, Antonio, como periodista, insisto, como periodista, ¿piensa de verdad que "la cordura se ha impuesto"?

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