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La amenaza yihadista nuclear es real, también en España

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Es el titular que avanzamos en Analytiks el pasado sábado: “La amenaza yihadista nuclear es real, también en España”, Daesh y su ‘plan’ más ambicioso: llevarnos a una guerra nuclear

Cuando la yihad en Europa encuentre la manera de atacar con armas nucleares, la amenaza se convertirá en una pesadilla de grandes proporciones. Es el escenario con el que ya trabajan los servicios de inteligencia de medio mundo, ante la posibilidad de que terroristas y militantes de Estado Islámico o Al Qaeda accedan a explosivos de gran impacto y, lo más grave, que los utilicen en el centro de alguna de las grandes ciudades europeas.

El riesgo es real, no inminente según los expertos, pero la escalada en la tensión terrorista y el fanatismo pueden provocar una masacre muy dificil de controlar.

Como acabamos de ver por los atentados de Bruselas, el eje franco belga aporta un mayor número de yihadistas  a Siria e Irak y, al mismo tiempo, en sus entrañas alimenta células con nacionalidad europea y odio indescriptible con comandos dispuestos a inmolarse.

El entrenamiento y la formación sobre el terreno ha generado un auténtico ejército en la sombra, que si llega a disponer de armas nucleares, será letal con atentados a gran escala a los que será casi imposible anticiparse.

En el caso de España, el ministerio del Interior acaba de destinar a 200 efectivos de las nuevas promociones de la Guardia Civil a proteger las centrales nucleares. Mientras tanto, el CNI trabaja seriamente sobre la amenaza yihadista, de manera especial desde los atentados de 2004, pero sobre todo desde los últimos ataques de París y Bruselas.

Los cuerpos de seguridad y, sobre todo, los servicios de inteligencia de los países más desarrollados conocen como algunos de los yihadistas que actuaron en París y Bruselas contaban con documentación, en concreto, fotos del jefe del programa de investigación y desarrollo nuclear de Bélgica, un dato que ha encendido todas las alarmas en las cancillerías europeas y, en especial, entre los responsables de Interior de los gobiernos de la UE. El descubrimiento ha provocado que se extreme la vigilancia para impedir el ataque a objetivos sensibles con importancia estratégica para el funcionamiento de las redes de transporte, energía, internet y aeropuertos, además de centrales nucleares y espacios de gran concentración de población.

Según la información de inteligencia, los objetivos nucleares se han manejado ya en numerosas ocasiones entre la documentación encontrada a los terroristas que podrían aportar los datos a las células ‘dumientes’ de yihadistas dispuestos a inmolarse.

İD_bayrağı_ile_bir_militanDaesh es el grupo terrorista más temible, mejor estructurado y más ambicioso jamás conocido. Trafican con petróleo, con monumentos históricos, con personas, han acuñado su propia moneda, dominan a la perfección los medios de comunicación y las redes sociales y, lo peor de todo, han sabido seducir a jóvenes criados en Europa para traernos ‘su’ yihad. Matanzas en revistas satíricas, intento de atentado en un campo de fútbol durante un amistoso, otra matanza en Bruselas… los constantes ataques, con respuesta inminente de las potencias occidentales, han cambiado nuestra realidad y puede dar paso a algo peor: la guerra. Y si algo hemos aprendido de los seguidores de Al Baghdadi es que en su diccionario la palabra piedad no existe. A la batalla irán con todo, también con armamento nuclear… si pueden.

Y sí pueden, o eso es lo que piensa el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien dijo lo siguiente durante la cumbre de Seguridad Nuclear celebrada en Washington la semana pasada: “Con una pequeña cantidad de plutonio del tamaño de una manzana podrían matar y herir a cientos de miles de personas. Sería una catástrofe humanitaria con ramificaciones globales durante décadas. Esto cambiaría nuestro mundo. No hay duda de que si el material nuclear llega a sus manos lo usarían para matar a muchas personas inocentes. Sabemos que Al Qaeda ha buscado material nuclear. Estado Islámico ya ha usado armas químicas, incluido gas mostaza, en Irak y Siria”.

En un número del año pasado de la revista propagandística de Daesh, Dabiq, ya se mencionaba la posibilidad de tener armas nucleares. En el texto, escrito en teoría por el periodista británico John Cantlie, secuestrado por el grupo, se aseguraba que los yihadistas tenían el suficiente dinero en sus cuentas bancarias para pedir a sus aliados en Pakistán que comprasen armas nucleares a traficantes de armas que tuviesen nexos con políticos corruptos del país. Todo con el objetivo de llevar a cabo un ataque sin precedentes en EE. UU.

Si bien es cierto que aún no hay evidencias de que Daesh tenga material radiactivo, sí parece que los yihadistas están dando pequeños pasos para sembrar el caos (más si cabe). En 2012, dos empleados de la central de Doel (Bélgica) abandonaron sus puestos de trabajo para unirse a Daesh y combatir en Siria. Dos años más tarde, alguien con acceso a la planta realizó uno de los mayores sabotajes de la historia tras drenar el lubricante de la turbina del reactor. En noviembre de 2015, los cuerpos de seguridad belgas descubrieron que la célula terrorista que realizó los ataques en París siguió y grabó a un alto cargo de una central belga con acceso a suficiente uranio enriquecido como para hacer varias bombas nucleares.

Llegados a este punto nos surge la duda de si los terroristas planean atacar una central nuclear o robar material radiactivo para fabricar una bomba. Según varios expertos, es difícil que puedan dotarse de una bomba nuclear, pero si consiguen bastante material radiactivo de un laboratorio o de un hospital pueden fabricar algo parecido a una ‘bomba sucia’, es decir, un artefacto de poca potencia (no tiene capacidad destructiva), pero que pueda diseminar elementos radiactivos en la atmósfera.

En el mejor de los casos (dentro de lo malo) los terroristas podrían fabricar esa ‘bomba sucia’, pero si tenemos en cuenta los precedentes de la organización deberíamos preocuparnos un poco más. Los milicianos de Daesh se han hecho con las armas de parte del ejército iraquí, armamento que, por cierto, provenía de EE. UU. Imaginémonos ahora que este grupo está tras la pista del material radiactivo de Siria… y que finalmente lo consigue. Según la Agencia Internacional de la Energía Atómica, Siria posee cerca de 50 toneladas de uranio natural, material suficiente para fabricar unas cinco bombas atómicas después de haber sido procesado. ¿Qué mundo quedaría si semejante armamento llegase a manos de estos yihadistas? Un mundo en guerra.

Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

Firma del acuerdo de competitividad y empleo 2017-2020

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