Política

La derecha está desorientada

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Pablo Casado, el pasado fin de semana

La ultraderecha parecía dormir en España. Este populismo que corroe las democracias de diferentes países permanecía oculto en nuestro país. El hecho de que la bandera del PP cobijase gran parte de sus postulados mantenía a raya a la fiera. Pero la victoria de Sánchez y, sobre todo, el sempiterno conflicto catalán, han insuflado la suficiente fuerza a Vox como para que sea una constante en las charlas del bar. Su posible irrupción parlamentaria, aunque anecdótica, ha puesto patas arriba a la derecha española. La gresca entre primos hermanos ideológicos crea un ambiente de especial agresividad, dejando el papel de moderados a las formaciones de izquierda.

La izquierda se mira al espejo y no se reconoce. Hacía mucho tiempo que las dos formaciones progresistas más importantes del país no llegaban a un acuerdo. Eso del ‘gobierno a la portuguesa’ era una quimera. Ahora es la derecha la que lucha entre sí. Por ser el más patriota. Por tapar con nacionalismo español el nacionalismo catalán. Y eso, en muchas ocasiones, provoca que los grandes líderes de la derecha no hagan otra cosa sino el ridículo.

Albert Rivera, tras el anuncio del acuerdo presupuestario entre Gobierno y Podemos, acudió raudo y veloz a poner el grito en el cielo. La ‘podemización’ de la economía. Sablazo impositivo a la clase media trabajadora. Elecciones ya, pidió un Rivera que dormita en el ostracismo parlamentario.

 

Este mismo lunes, el líder de Ciudadanos ha vuelto a criticar los Presupuestos Generales del Estado. “Es un acuerdo con los populistas que no va a ir a ninguna parte”, ha dicho en la sede de su partido. Rivera asegura que por dejar en manos de Podemos la economía, el Gobierno ha tenido que rebajar las previsiones de crecimiento.

Quizá sea hora de centrarnos en la microeconomía. Y priorizarla. Han sido muchos años de fijación en los datos macro sin importar qué estuviese pasando dentro de los hogares. Pero también hay que poner estos datos en un contexto adecuado. El FMI, en su informe Perspectivas Económicas Mundiales, ya avisó de la desaceleración global que se avecinaba. La economía mundial crecerá menos de lo previsto: un 3,7 % en 2018 y 2019, debido a la escalada de la guerra comercial entre China y EE. UU. También los países emergentes crecerán menos.

Ignacio Cosidó, portavoz del PP en el Senado, dio el patinazo definitivo. A través de su cuenta personal de Twitter dijo que la política económica del Gobierno  provocará que en pocos años estemos como en Venezuela, “pasando hambre.

Pablo Casado también está preocupado. El líder del PP ha asegurado que acudirá a Bruselas para tranquilizar a la Unión Europea. Quizá se le olvide a Casado que fue la Comisión Europea el organismo que, a comienzos de año, dio un tirón de orejas por la fuerte desigualdad en que había desembocado la crisis económica. Y a comienzos de año gobernaba el PP.

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Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

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