Política

La España machista, la España de ‘La Manada’

0
La España machista, la España de 'La Manada' 1

Fueron 71 en 2003, 72 al año siguiente, 76 en 2008, 60 en 2015 y en 2017, de momento, llevamos 44. Hablamos de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, víctimas confirmadas por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género. El machismo, esa mentalidad cavernícola con mucho arraigo en la sociedad española, mata. En concreto, según estas cifras oficiales, que empezaron a contabilizar los crímenes de 2013 en adelante, son más de 900 los asesinatos cometidos. Más que las matanzas llevadas a cabo por ETA. Y, sin embargo, aún hay quien sospecha o duda de las víctimas, quizá por ese número ínfimo de denuncias falsas (del 0,18 % entre 2009 y 2016, según aclaró la Fiscalía General del Estado en su informe presentado en septiembre durante el acto de Apertura del Año Judicial 2017/2018).

¿Acaso alguien culparía a una víctima de terrorismo de haber sido eso, una víctima? ¿Alguien se molestaría si un superviviente a un atentado tratase de seguir con su vida como si nada? Pues con las víctimas de la violencia machista, en efecto, estas cosas pasan. Lo hemos visto con el juicio a los cinco miembros de ‘La manada’. La defensa contrató los servicios de un detective privado para espiar a la joven víctima durante los días después del suceso. Las dudas asaltaron las redes sociales y los medios de comunicación. ¿Qué hace una presunta víctima de violación intentando hacer una vida normal, saliendo de casa y publicando fotos en las redes sociales? ¿Qué pasa, que es una mujer y es más fuerte mentalmente que nosotros?

Manuel Jabois recoge en las páginas de El País las palabras de la fiscal que representa al Ministerio público en el juicio por violación a los miembros de ‘La manada’, Elena Sarasate, de este modo: Una chica de 18 años que nunca ha hecho sexo en grupo, que nunca ha realizado prácticas sexuales como las que se detallan en el escrito de acusación, decide buscar rápidamente un lugar en el que hacer una orgía con un grupo de chicos que ha conocido por la calle hace siete minutos, de los que no sabe cuántos son ni cuáles son sus nombres, sin negarse a nada y todo ello sin preservativo (…) Varios de los acusados sí reconocen hacer a menudo sexo en grupo, grabándolo y sin tomar precauciones. O sea, que ellos sabían perfectamente lo que querían (…) así que cuando entraron todos en un recoveco de un edificio en Pamplona y la chica se vio rodeada, entró en ‘shock’, cerró los ojos y se sometió, deseando que todo pasase cuanto antes. Ni en sus peores pesadillas [la joven] pensó algo así. Hubo intimidación y violencia, lo que no hubo fue consentimiento. El primero de los vídeos muestra a la chica en cuclillas y con los cinco acusados rodeándola con los pantalones bajados: ¿Alguien cree que en ese momento si ella dice ‘no quiero hacer eso’ o ‘no me apetece’ la dejan marcharse sin más?

Pues ese es el problema, que hay quien cree que la joven no opuso la resistencia debida. Que se dejó. Que no gritó lo suficiente. Que no huyó. Y que luego, encima, trató de continuar con su vida. El machista piensa que los miembros de ‘La manada’ solo estaban pasando un buen rato. Por tanto, ¿qué mejor manera que acabar una noche de fiesta, alcohol y cocaína –así se lo pasan estos chavales, entre los que se encuentran un guardia civil y un militar– que abandonando desnuda a la joven en un portal y robándole el móvil?

Uno de los abogados de la defensa, Agustín Martínez Becerra, dijo que los ‘cachorros’ a los que representa podían ser “imbéciles”, “patanes” o “simples”, pero que eran buenos chicos. Quizá en un futuro código penal ser imbécil suponga un atenuante o les exima de la culpa, pero de momento no es así. Becerra también dijo que después de dejar de aquella manera a la joven no escaparon corriendo porque, simplemente, no hiceron nada malo. Es más, explicó, los chicos salieron del infame portal con la buena intención de ligar con otras chicas. “¿Por qué lo hacen? Porque no tienen miedo a que les pase nada. ¿Por qué no tienen miedo? Porque no han violado a nadie”, sentenció. Que ellos actúen de esta manera siempre que salen en busca de sexo, es decir, que para ellos sea algo normal, no significa que no haya existido una violación.

Minimizar las secuelas de una violación es machismo. Un exconcejal del PP de Morón de la Frontera (Sevilla), Francisco José Coronado Cabrera, se burló de que Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, contase que a punto estuvo de ser violada. “Con esa cara, el violador correría como si no hubiera mañana”, dijo. A Colau no la violaron porque unos policías lo impidieron, pero esos mismos agentes le regañaron por ir “vestida de aquella manera”. El típico ‘es que vas provocando y claro…’. La culpa no es de ella. La culpa no es de ellas. La culpa es del machismo. De los hombres, de nosotros.

Sergio Garvas

Urgencia de una reforma constitucional

Entrada anterior

Un ejecutivo del Ibex gana más de 100 veces el sueldo medio de la compañía

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Política