Política

La meritocracia muere, la sociedad decae

0
Meritocracia

Lo vemos en política, también en el mundo empresarial. La meritocracia, en estos tiempos líquidos que describe el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, ha sido barrida por otros factores, como la lealtad o el amiguismo. Pablo Casado, presidente del PP, ha reventado el puzle marianista y se ha rodeado de toreros, aristócratas, periodistas y figuras mediáticas, todos con un alto grado de afinidad ideológica, para afrontar ese oscuro horizonte que vaticinan las encuestas tras el 28-A.

La depuración de los sectores críticos y la confección de unas listas más pensadas en la agenda mediática que en la programática desprestigian la política y desincentivan las vocaciones. La política ha embarrancado en el cortoplacismo, donde florecen y son más efectivas las apelaciones a los sentimientos. Solo así se entiende que Juan José Cortés, el padre de Mariluz, la niña asesinada en 2008 por un pederasta condenado pero en libertad, sustituya a Fátima Báñez como número uno del PP al Congreso por Huelva. Este fichaje, cuyo dolor es comprensible e irreparable, pero ello no impide cuestionar su preparación para la política, sirvió de bálsamo a un PP al que Vox le había ‘robado’ a Antonio del Castillo, padre de Marta, otra joven asesinada en 2009, quien dejó de prestar su apoyo a los populares harto del «lenguaje políticamente correcto».

La fórmula de fichar caras conocidas también ha convulsionado a Ciudadanos. Primero fue el flagrante error de buscar acomodo a una candidata del PP, Silvia Clemente, presidenta del Parlamento de Castilla y León, con un pucherazo en las primarias. En segundo lugar, la llegada de nuevas estrellas, reconocidos personajes en sus respectivos ámbitos, pero con posibles problemas de encaje en el marco político español. Marcos de Quinto, exvicepresidente mundial de Coca-Cola, y Sara Giménez, una prestigiosa abogada y activista gitana, acompañarán en los primeros puestos a Albert Rivera en la lista por Madrid. El reemplazo de piezas ha generado cierto malestar en algunos sectores del partido, que observan cómo se coloca un cordón sanitario alrededor de la militancia de base.

PSOE y Podemos tampoco son inmunes a esta septicemia. Las listas al Congreso elaboradas por Pedro Sánchez presentan un porcentaje de renovación que alcanza el 67 % en los ‘números uno’ respecto a las candidaturas con las que concurrió a los comicios de 2016, según informa Europa Press. Además, ha ‘limpiado’ de susanistas los carteles, misma estrategia seguida en la formación morada con los errejonistas. Todavía se escuchan los lamentos por la marcha de Pablo Bustinduy. Ya nos recordaban en este artículo José Antonio Gómez Yáñez y Joan Navarro que las primarias «son una manera de arrasar con todos los equilibrios de poder internos».

Falta de meritocracia en las empresas

Si la meritocracia desaparece de las formaciones políticas, si no circulan las elites y se promociona a los mejores, los partidos pierden su razón de ser. Si la conquista de determinadas posiciones en el ámbito empresarial en virtud del mérito también se esfuma, se oxidarán los engranajes que hacen funcionar a una sociedad.

La OCDE, según ha recogido El País, sostiene que el ascensor social, es decir, los mecanismos económicos y sociales que permiten a las nuevas generaciones progresar respecto a las anteriores, es lento. «Cualquier español que nazca en una familia con bajos ingresos tarda cuatro generaciones (120 años) en conseguir un nivel de renta medio». Es cierto que en España este periodo de tiempo es inferior a la media de la OCDE, pero la situación se ha ido deteriorando en los últimos años, sobre todo desde la Gran Recesión.

En 2009, Robert Frank, profesor de Economía de la Universidad de Cornell, escribió en The New York Times que importaba más nacer dentro de una familia bien posicionada que el esfuerzo y el talento: «Al contrario de lo que muchos padres dicen a sus hijos, el talento y el trabajo duro no son necesarios ni suficientes para el éxito económico. Esto sin duda ayuda, pero hay gente que disfruta de un éxito espectacular a pesar de no tener ni una cosa ni la otra».

El problema, como vemos, viene de lejos; pero las consecuencias de no actuar a tiempo atraviesan a todos, también a las compañías. El economista José Carlos Diez cuenta a El País que «el nepotismo y la ausencia de meritocracia tienen repercusiones directas sobre la productividad y el crecimiento potencial, y es uno de los retos de las empresas españolas y también de la universidad y la política». Enchufismo, amiguismo, nepotismo. Réquiem por la meritocracia y una sociedad con igualdad de oportunidades.

Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

¿Es tarde para Unidas Podemos y Pablo Iglesias?

Entrada anterior

Vuelven los perdedores del 78

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Política