Política

Las cloacas del Estado, la puntilla para un PP a la baja

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las cloacas del Estado
Pablo Casado, presidente del PP

Una sentencia que señalaba al PP como núcleo de una trama delictiva dedicada a conseguir grandes comisiones con que financiar al partido fue el detonante de una moción de censura que terminó con el presidente, Mariano Rajoy, apeado del poder y paseando por Santa Pola. Han sido muchos años de uso partidista del Estado por parte del PP. No solo económicamente, también para fines políticos. Así nos lo recuerda el aireamiento en los últimos días del funcionamiento de las cloacas del Estado, con la creación de la ‘policía política’, una unidad dedicada a la investigación ilegal con vistas a la destrucción de adversarios, un entramado orquestado desde el Ministerio de Interior, bajo los mandatos de Jorge Fernández Díaz y Juan Ignacio Zoido.

El objetivo era impedir que Podemos, que por aquel entonces lideraba varias encuestas, llegara al Gobierno en 2016. Según las informaciones de Moncloa.com y El Confidencial, Fernández Díaz, con el presunto conocimiento de Mariano Rajoy, envió a varios agentes a Nueva York en abril de aquel año para convencer a Rafael Isea, exministro de Finanzas de Hugo Chávez, que se encontraba Estados Unidos bajo protección de la DEA, para que vinculara a la formación de Pablo Iglesias con la financiación de Venezuela. Los agentes españoles, entre los que se encontraba el entonces jefe de Gabinete del Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel Fuentes Gago, intentaron persuadir a Isea con la idea de una nueva vida en España para él y los suyos.

Unidas Podemos - Pablo IGlesias, secretario general

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos

Fuentes Gago, cuyo viaje y estancia se pagaron con dinero público, según El País, llega a decir lo siguiente: «Si Podemos no está en el Gobierno, mejor para todos». Ante las dudas de Isea, el jefe de Gabiniete del DAO intenta tranquilizarlo diciendo que «Venga el Gobierno que venga, esto es una cuestión que vamos a hacer con un juez. Venga el Gobierno que venga. ¿Me entiende lo que quiero decir? España es un Estado de Derecho todavía, aunque lleguen los de Podemos, que no va a pasar; pero, aunque lleguen, es que se lo van a tener que comer. Si nos ayuda a que no lleguen los de Podemos, me cago en la mar, mejor para todos». Isea accedió a testificar, pero el caso no llegó muy lejos en los tribunales. La Fiscalía de la Audiencia Nacional, recuerda Público, no lo veía nada claro y lo archivó.

Las cloacas del Estado. Casado no quiere saber nada

Con las aguas de las cloacas del Estado en plena ebullición, Pablo Casado reduce la corrupción en el PP a “un par de sinvergüenzas que han traicionado al partido”. A la vez, reconoce que un tercio de sus votantes les han dado la espalda, pero acusa de esta pérdida a la fragmentación de la derecha. El líder de los populares cree que sus electores, no así sus adláteres, son impermeables a los escándalos de corrupción. Y no es así.

El líder del PP, Pablo Casado

El líder del PP, Pablo Casado

El último tracking realizado por El Confidencial, en el que se suman 2.800 entrevistas realizadas, muestra que la tasa de fidelidad de los votantes del PP es de las más bajas (55 %), solo superada por Unidas Podemos (50 %). El electorado más fiel es el del PSOE (76 %), seguido, a cierta distancia, del de Ciudadanos (57 %). Además, el PP presenta el mayor porcentaje de indecisos, un 14 %; dos puntos más que UP y cuatro más que socialistas y C’s. «Tres de los cuatro grandes partidos están en riesgo de entregar a otros entre un 30 % y un 40 % de sus antiguos votantes (…) Son muchos millones de personas cambiando su voto, solo tres años después de que se estableciera en España un nuevo sistema de partidos», analiza Ignacio Varela.

Fugas y fidelidad

Los que todavía son fieles al PP se agarran al apoyo al proyecto político del partido, su gestión de la economía y del empleo y la identificación y confianza en la sigla. Varela, en su texto, recalca que no hay “ni una mención al voto útil, a la renovación del partido ni al [artículo] 155: apenas un 6 % se refiere a la ‘unidad de España’ y solo un 2 % menciona el liderazgo de Casado”.

Casado vive de los réditos del pasado y no hay nada –si tenemos en cuenta la evolución de las últimas encuestas– que indique que su estrategia esté teniendo resultado. Además, la corrupción es la principal causa de los abandonos, seguido de la decepción por los engaños y los incumplimientos. El electorado conservador está cansado de tanta mentira, por lo que busca acomodo en las siglas de los ultraderechistas de Vox. Si dos formaciones le ofrecen lo mismo, pero a una le persiguen los casos de corrupción, ¿por cuál optará el votante?

Estamos a tres semanas para las elecciones del 28-A y estas informaciones solo parecen beneficiar a unos (Unidas Podemos y Pablo Iglesias) y perjudicar a otros (PP). Los populares, alérgicos a los ejercicios de autocrítica y a las purgas –siempre que no se deban a motivos ideológicos– se hunden en las encuestas y en las cloacas del Estado.

Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

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