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Pablo Iglesias propone una marrullería

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Pablo Iglesias

En román paladino podríamos decir que Pablo Iglesias ha cogido el rábano por las hojas: tras negarse a un acuerdo de programa e insistir en una coalición como requisito sine qua non (o tocar poder o nada), ahora viene con una propuesta de “coalición provisional” hasta que se elaboren los presupuestos, con la pretensión de ser él el que pase por proponer soluciones constructivas. Sánchez, como era de esperar, ha rechazado la engañifa, que no ha consequido embaucar a nadie. Ni a sus cada vez menos conmilitones y electores.

Aquí mismo hemos propuesto hace veinticuatro horas una solución in extremis del bloqueo, encaminada a resolver la grave y fundada desconfianza que existe entre las dos formaciones políticas pero diametralmente opuesta a la que ha dibujado Iglesias. La desconfianza del PSOE que impide la coalición tiene particular fundamento, ya que Iglesias no es de fiar: ha frustrado por dos veces un gobierno progresista desde 2016 y mantiene, al tiempo que enarbola enfervorizado un ejemplar de la Constitución, tesis absolutamente incompatibles con ella, como el derecho de autodeterminación para Cataluña.

Así las cosas, de lo que se trataba, en definitiva, era de sortear esta desconfianza, para lo cual proponíamos la investidura de Sánchez y la formación de un gobierno socialista respaldado por UP mediante un pacto de  programa basado en las 370 propuestas socialistas, pero a plazo fijo, que podía ser de seis meses o un año, el suficiente para elaborar unos presupuestos generales del Estado y una reforma de la LOFCA, de forma que no padezcan más escasez las autonomías ni los servicios públicos que prestan.

Pablo Iglesias pretende una coalición ‘a prueba’

Pasado este tiempo, PSOE y UP evaluarían la situación: si la confianza se hubiese establecido en ese tiempo, el presidente del Gobierno daría entrada en su Ejecutivo a un grupo de ministros de UP; en caso contrario, se convocarían inmediatamente elecciones generales. El desbloqueo temporal había servido en todo caso para mejorar económicamente la posición de España, tanto internamente —hay que pensar que los actuales presupuestos son de Montoro todavía— cuanto frente al riesgo de ralentización económica y quién sabe si de recesión.

Frente a esta propuesta razonable, Pablo Iglesias invierte los papeles con hábil marrullería: pretende una coalición ‘a prueba’. ¿Para qué? ¿Para constatar a toro pasado los estropicios que podrían hacer desde el Gobierno quienes, por ejemplo, siguen llamando “presos políticos” a Junqueras y demás encarcelados preventivamente por el 1-O? Un gran partido como el PSOE no puede arriesgarse a poner el Estado en almoneda dando entrada en el Gobierno a quienes aún no han demostrado su solvencia ni han acreditado claridad de ideas.

Iberia Alexa
Antonio Papell
Director de Analytiks

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