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España, paralizada desde 2015: el fin del bipartidismo imposibilita la tarea legislativa

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Parálisis legislativa en el Congreso de los Diputados. Bipartidismo y multipartidismo

En 2015 comenzó una parálisis política cuyos efectos se agudizan a medida que pasa el tiempo. Estamos al borde de celebrar unas cuartas elecciones generales en cuatro años y de convertir los presupuestos de Cristóbal Montoro en los más longevos de nuestra reciente historia. Además, la actividad legislativa está bajo mínimos. En 2018, en el Congreso de los Diputados se registraron cinco leyes orgánicas, 11 leyes, 28 decretos leyes y ningún real decreto legislativo. En 2007, por comparar con otro año, con José Luis Rodríguez Zapatero al frente del país, la producción legislativa fue de 16 leyes orgánicas, 56 leyes, 11 decretos leyes y dos decretos legislativos.

2015 fue el último gran año de producción legislativa: 16 leyes orgánicas, 48 leyes, 12 decretos leyes y ocho decretos legislativos. Desde entonces, como se puede apreciar en el gráfico inferior, el bajón ha sido considerable: las iniciativas legislativas aprobadas pasaron de las 84 de 2015 a las 10 del curso siguiente. Los dos años posteriores, 2017 y 2018, la productividad volvió a ascender, pero el ciclo alcista parece asfixiarse de nuevo en este 2019.

Producción legislativa con el bipartidismo

Bipartidismo y elecciones: trabas para la producción legislativa

La baja producción normativa de estos últimos cuatro años coincide con los dos gobiernos en funciones, el actual y el de 2017, y con la falta de mayorías por la irrupción de nuevas fuerzas en el Parlamento.

2011 fue el año en que las dos fuerzas hegemónicas, PP y PSOE, comenzaron a perder fuelle: entre las dos consiguieron el 73 % de los votos y sumaron 296 diputados; en 2016, tras la repetición electoral, ocuparon 122 escaños. Por comparar: en 2004, época dorada del bipartidismo, socialistas y populares sumaban 323 asientos; en la actualidad, tras las pasadas elecciones del 28 de abril, han conseguido 189 escaños.

Observando los datos podemos ver otro patrón que se repite: en año de elecciones generales (en el gráfico, subrayado con color amarillo), a excepción de 2011 y de 2018, la producción legislativa mengua respecto al año anterior. La diferencia entre 2015 (84 iniciativas legislativas aprobadas) y 2016 (10) es notoria. En 2004 llegó Zapatero a la Moncloa. Ese mismo año se aprobaron 26 textos, 63 menos que durante el último año de José María Aznar. La misma situación se repite en los años 2000, 1996, 1993 y 1989 (en este año se aprobaron 31 documentos frente a los 59 del año anterior).

Exceso de decretos leyes

Otra de las consecuencias de la fragmentación parlamentaria y la falta de apoyos en la Cámara Baja es el mayor uso por parte de los Ejecutivos del real decreto ley. Este instrumento, configurado en el artículo 86 de la Constitución Española, sirve para que el Gobierno atienda a situaciones de extraordinaria y urgente necesidad por medio de la ley. Es decir, la CE dota al Ejecutivo de un arma de rango legal para actuar, pero sin desconocer que legislar es propio del poder legislador (las Cortes Generales).

La proporción de los decretos leyes (en color naranja) en el peso del total de la producción legislativa es mucho mayor en los últimos cuatro años en comparación con los anteriores. De hecho, desde ese año, los decretos leyes son superiores a la suma de leyes (para cuya aprobación se necesita una mayoría simple) y leyes orgánicas (se requiere la mayoría absoluta del Congreso). El mayor desequilibrio lo encontramos en 2018, cuando el gobierno en minoría de Pedro Sánchez aprobó 28 normales legales de extraordinaria y urgente necesidad –mientras, la suma de leyes y leyes orgánicas se quedó en 16–.

Adolfo Suárez aprobó 73 decretos leyes desde 1979 hasta 1981. Felipe González presentó 129; José María Aznar, 130; José Luis Rodríguez Zapatero, 108; Mariano Rajoy, 109 desde 2011 [ver].

Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

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