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Preocupación por las relaciones entre Rajoy y Sánchez

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Preocupación por las relaciones entre Rajoy y Sánchez 1

Las relaciones entre Rajoy y Sánchez, que habían sido frías pero normales hasta la campaña electoral –Rajoy nunca tuvo gran sensibilidad para relacionarse con sus adversarios políticos, y menos durante su mandato con mayoría absoluta-, se volvieron secas y cortantes desde el debate a dos del pasado 14 de diciembre. Como se recordará, Sánchez le espetó a Rajoy: “Usted no es una persona decente”, a lo que el antagonista respondió también con extrema dureza.

Posteriormente, las relaciones entre ambos han sido prácticamente inexistentes, y las menciones públicas que se< han cruzado han sido mordaces. El único encuentro entre los dos, el 23 de diciembre pasado, fue de una sequedad brutal: Sánchez manifestó al presidente de Gobierno en funciones que no tenia nada que negociar con él, y Rajoy alargó unos minutos más la entrevista para que una salida demasiado precipitada de Sánchez no causara “mal efecto”.

La estrategia de Sánchez es comprensible, toda vez que Rajoy se ha visto inundado de nuevos casos de corrupción que vuelven irrespirable la opción popular, sin que haya una respuesta tajante y clara de Génova. Rajoy ofrecía una vez más este miércoles un pacto antiterrorista horas después de proporcionar a Rita Barberá aforamiento en el Senado para protegerla de las investigaciones judiciales. Sin embargo, las relaciones entre los líderes de los dos grandes partidos deben existir en una democracia consolidada como la nuestra, y es preciso en todo caso que ambos se entiendan mínimamente para que el sistema permanezca estable y para que no fracasen determinados consensos que son vitales, no sólo para la reforma constitucional sino para que la política europea sea rectilínea.

Mañana se entrevistarán Rajoy y Sánchez en el Congreso, aquél como candidato a la presidencia del Gobierno, éste como presidente en funciones y candidato alternativo si Sánchez no consigue la investidura. Y hay interés institucional en que el encuentro sea, al menos, correcto. Se han movido determinados hilos en Moncloa y Ferraz. Algunos mediadores han hecho ver a ambas partes que sería lesivo para este país –los mercados todo lo escrutan- que Rajoy y Sánchez se dieran mutuamente un portazo. Hilos que deben asegurar que permanecerán tendidos algunos puentes entre ambos líderes.

Quienes han visto recientemente a Rajoy en privado dicen que está en estado de shock. Quienes se han entrevistado con Sánchez afirman que está cargado de determinación, seguro de su éxito, consciente de los límites del encargo que ha recibido, de la posibilidad real de encabezar las reformas. Son dos políticos en fases muy distintas de su carrera: el uno al término de la andadura, el otro a punto de encumbrarse. Los dos, en sus respectivas circunstancias, tienen la obligación de desempeñar su papel con lealtad al guion que les corresponde.

Iberia 350
Antonio Papell
Director de Analytiks

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