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PSOE, ¿y ahora qué?

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PSOE, ¿y ahora qué? 1

La respuesta es muy sencilla: o abstención del PSOE o terceras elecciones. La cuestión es que el primer beneficiario en lograr el apoyo inducido de los socialistas ya no está interesado y ha logrado una situación de privilegio después de meses de resistir. En este momento, a cualquiera le encantaría saber qué pasa por la cabeza de Mariano Rajoy para evitar convertirse en un presidente del Gobierno sujeto a los deleites de unos partidos ávidos de hacerle ‘picadillo’ a diario desde la oposición.

Si el todavía presidente en funciones logra salvar este mes de octubre, habrá conseguido el objetivo de revalidar la mayoría absoluta, o casi, de la legislatura anterior de 4 años. Por ello, hay quien cree que Rajoy diseñó durante todo el año pasado una estrategia que le permitiera desgastar a sus tres adversarios hasta que, por hastío, el nuevo escenario le permita otra cómoda legislatura en la que completar la recuperación económica.

Para Rajoy estos meses han sido duros, como para todos, pero al mismo tiempo cuantos le han dado por finiquitado políticamente, ahora no pensaran lo mismo, ya que puede elegir entre formar gobierno, aunque en situación de extrema debilidad, o hacerlo en enero, en una posición inmejorable. Es una cuestión de administrar los tiempos, algo clave en política, una suerte a la que el presidente se dedica con especial fruición. Hasta Otegui ha creído ver no se sabe que manejos entre los servicios de inteligencia y la aparición de Podemos, tal vez lo que pudo motivar el interés de Iglesias en dirigir el CNI.

El horizonte sigue siendo igual de complicado, Bruselas nos espera con la escopeta cargada de multas por incumplimientos de toda índole y hasta el premio Cervantes se encuentra en dificultades de tesorería. Mientras, un Parlamento sin papel de control viable intenta poner ‘las peras al cuarto’ a un Gobierno que parece no atender a nadie, aunque de vez en cuando se ‘saca de la manga’ una reforma imprevista, como la última para aumentar la recaudación del impuesto de Sociedades, al menos a las empresas que facturan más de 10 millones de euros. Eso sí, la reforma educativa en vigor no verá las reválidas, al menos hasta que sus señorías tengan un ejecutivo al que ‘poner a caldo’.

Rajoy echa de menos el “no es no” de Pedro Sánchez, que ahora le vendría ‘de perlas’ y medita cómo encontrar la fórmula mágica para evitar el gobierno de urgencia sustentado en la abstención técnica socialista que, por su parte, intenta negociar a toda prisa la gestora que encabeza el asturiano Javier Fernández. Si los diputados socialistas se pliegan a la nueva dirección pensarán que traicionan a su líder natural que ganó las primarias; pero, en realidad, estarán poniendo en un aprieto a un presidente del PP que ya acariciaba estar otros 4 años en Moncloa. La jugada de las próximas semanas sí que es de auténtica altura política. Estaremos atentos.

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