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Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ponen fin al bloqueo: más vale tarde que nunca

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Iglesias y Sánchez

En cuestión de horas, los líderes del PSOE, Pedro Sánchez, y de UP, Pablo Iglesias, han acordado un pacto de gobernabilidad en forma de gobierno de coalición en que el líder populista será vicepresidente del Gobierno. Antes de entrar en matices, hay que congratularse de que este país haya salido de un peligroso impasse que se había convertido en crisis sistémica y que amenazaba nuestra capacidad de gestionar un modelo pluripartidista nacido en 2015 y que no ha encontrado una vía real de estabilidad hasta ahora.

Pero inmediatamente hay que torcer el gesto y preguntar con cierta dureza cómo es posible que se haya conseguido en un suspiro lo que no se consiguió durante meses. Cómo puede explicarse que se nos haya sometido a la prueba de unas nuevas elecciones, en las que los actores principales han perdido fuelle y prestancia —el PSOE se ha dejado en la gatera 728.000 votos y tres escaños y UP 636.000 votos y siete escaños— para caer después tan fácilmente en la cuenta de que lo lógico era aunar esfuerzos. En fin.

Realmente, el panorama era sobrecogedor, y, de hecho, ahora que se miden las preocupaciones en insomnios, algunos habíamos perdido el sueño a fuerza de meditar lo que nos ocurriría si sus señorías seguían sin entenderse y nos abocaban a unas nuevas elecciones. Porque lo de menos era la evidencia de que a la tercera oportunidad hubiese sido el bloque conservador el que arrollase a la izquierda impotente sino la alta probabilidad de que en ese bloque se impusiese Vox como primera fuerza. Y lo grave es que no era una onírica figuración sino una concreta posibilidad, altamente probable.

Sánchez e Iglesias dan el acuerdo por cerrado y definitivo

Sea como sea, Sánchez e Iglesias han dado públicamente su palabra de que existe acuerdo cerrado y definitivo, y nos han entregado un papel para acreditarlo que contiene diez puntos programáticos y ningún esquema de gobierno. Los puntos programáticos son intensos, realistas, tranquilizadores, moderados y viables. Los tienen ustedes en otra sección de este periódico. Y en cuanto a la estructura del Ejecutivo, se nos ha dicho oficiosamente que Iglesias será el vicepresidente de un gobierno presidido lógicamente por Sánchez… en el que también será vicepresidenta económica Nadia Calviño, confirmada por Sánchez en el debate preelectoral.

Hay que rogar a los próceres promotores del pacto que nos ahorren ahora los detalles. Sería de mala educación forcejear otra vez en público por tal o cual cartera, subsecretaría o secretaría de Estado. No nos interesa si el reparto de cuotas de poder se hará por votos o por escaños (alguien ya ha lanzado maliciosamente el dilema). Dennos un gobierno eficaz, formado aplicando el criterio de idoneidad como prometen en el documento de marras, e intenten que no tratemos de averiguar en cada caso la procedencia de cada alto funcionario. Ni discutan en público sus desacuerdos, porque ello sería el principio del fin. De un fin que debería ser al término de la legislatura y no en cuestión de meses, como ya presagian algunos que aducen como prueba sus propios antecedentes y alardean de sentido de la observación.

Más vale tarde que nunca

En definitiva, es tranquilizador que al fin, después de la impúdica exhibición de tantas y tan sutiles incompatibilidades, hayan llegado las dos izquierdas a la convicción de que pueden hacer mucho en común por este país. Pero no pierdan de vista que la ciudadanía está irritada por tanto remoloneo, por ese incesante marear la perdiz que ha forzado nada menos que una repetición de elecciones y una gran zozobra en la gente más consciente de lo que nos estábamos jugando.

Y empiecen a trabajar. El día 3 se constituyen las Cortes, el protocolo regio de consulta podrá hacerse en dos días tras el puente de la Inmaculada, y no hay razón para que la investidura no se celebre antes de Navidad. Los apoyos que faltan no son difíciles de lograr. Al margen de los más obvios —PNV, Más País, PRC, etc.— será precisa alguna abstención (de Ciudadanos o de ERC), que con toda probabilidad se logrará. Lo importante será que el futuro gobierno, sin experiencia en cómo gestionar una alianza como ésta, tenga la magnanimidad suficiente para anteponer el interés general a las rencillas particulares.

Iberia Alexa
Antonio Papell
Director de Analytiks

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