PolíticaEn Portada

Una solución de emergencia para formar gobierno

0
10N. Pedro Sánchez y la solucion para un acuerdo de gobierno

Veamos la situación objetiva: PSOE y UP tienen concepciones radicalmente diferentes de la fórmula con la que podrían unir esfuerzos en la formación de un gobierno de la Nación, aunque no parece que haya diferencias ideológicas profundas que impidan la colaboración en muchos ámbitos de la política nacional, económica, autonómica y europea. El bloqueo merece sin duda más críticas que elogios, pero demos una oportunidad al pragmatismo por un tiempo.

Y veamos lo que todavía se puede hacer: a estas alturas es manifiesto que ninguna de las dos partes va a dar el brazo a torcer. Quienes pensamos que la fórmula ideal en un país con escasa tradición negociadora como el nuestro es el pacto ‘a la portuguesa’ y creemos mucho más eficiente un gobierno monocolor con apoyos externos que una compleja y disfuncional coalición, tenemos que reconocer que es legítima la pretensión de Unidas Podemos de participar en el gobierno, aunque nuestro modelo gubernamental no sea colegiado, de forma que los ministros son simples colaboradores del presidente, que pueden ser nombrados y destituidos en cualquier momento.

Chocan  frontalmente las visiones estratégicas, y esa irreductible discrepancia nos conduce directamente a unas nuevas elecciones… que tampoco van a resolver el problema si se cumplen todas las previsiones demoscópicas que, sin excepción, presagian que los resultados del 10-N serán muy semejantes a los de abril, de forma que seguirá siendo precisa una alianza PSOE-UP para formar una mayoría (siempre que Ciudadanos, claramente a la baja, no vuelva a deslizarse hacia babor, con la facilidad de movimientos que ha acreditado).

La fórmula posible para conseguir un gobierno

Existe sin embargo una fórmula intermedia que podría resolver provisionalmente el disenso y que paliaría el daño que se causa al país al demorar aún unos meses más la formación de un gobierno estable y con capacidad de acción e iniciativa legislativa: tal fórmula consistiría en el desdoblamiento del proceso pendiente en dos etapas: en una primera, Unidas Podemos daría sus votos al PSOE y contribuiría a conseguir el resto de apoyos necesarios para la investidura de Sánchez a cambio de un contrato de actuación, extendido durante seis o nueve meses, periodo que básicamente serviría para aprobar unos Presupuestos Generales del Estado para 2020 y una reforma de la LOFCA.

Durante este periodo, se comprobaría si se establecen o no relaciones de confianza entre PSOE y UP; en caso afirmativo, Sánchez incorporaría al gobierno a representantes de UP, en términos parecidos a los que se ofrecieron y rechazaron en julio pasado, y la legislatura se avanzaría hasta el final; en caso negativo, Sánchez se comprometería a disolver las cámaras y convocar elecciones.

Se trataría, en definitiva, de dar una oportunidad a una negociación reposada entre las dos organizaciones de izquierdas, con vista a intentar una estabilidad dilatada en el tiempo, y, sobre todo,  de encarrilar este país, que está a la intemperie ante la desaceleración/crisis que ya se ha hecho notar ostensiblemente. Unos nuevos presupuestos y una nueva LOFCA permitirían embridar el déficit, financiar los servicios públicos, sacar a las comunidades autónomas de la indigencia, mejorar la vida de la gente y situar a España en mejor posición ante un eventual empeoramiento de la situación.

Es posible que la convivencia entre PSOE y UP durante estos seis-nueve meses sea tormentosa y difícil, pero ya consensuaron ambos partidos unos presupuestos para 2019 con cierta facilidad, que no prosperaron porque hubo que disolver las cámaras. Y quizá del roce venga el cariño, y se encuentre el modo de estabilizar un modelo permanente de relación PSOE-UP en que se mantengan las diferencias ideológicas pero no hasta el punto de impedir la cooperación.

Quedan pocos días para tomar decisiones.  Sería mejor hacerlo hoy que mañana.

Iberia Alexa
Antonio Papell
Director de Analytiks

El valor del centro

Entrada anterior

Márquetin contra el desperdicio de comida: la ‘hora feliz’ que puede salvar el planeta

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Política