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Un almuerzo con Cebrián. Entre las bambalinas de la transición política

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Juan Luis Cebrian

Por José F. Estévez
Abogado y filólogo

España es un país tan extraño y genuino como otro cualquiera. Fiel producto de su Historia, a veces atormentada, otras veces capaz de las más honorables gestas épicas. Juan Luis Cebrián no deja de ser hijo legítimo y natural de esta su patria. No en vano él mismo ha sido protagonista en buena medida de su devenir. De personalidad analítica, observador agudo de todo lo que pasa, es y ha sido un referente como ” influencer” durante el último medio siglo de nuestra vida política.

Hijo de padre Falangista director del diario “Arriba” y abuelo Republicano encarcelado por la Dictadura, tras su aspecto tímido e intelectual se esconde uno de los personajes más interesantes y fidedignos de nuestra actualidad. Conocedor de la “intrahistoria “nacional y de las vivencias del poder en la secuencia histórica que va desde mediados de los años 50 del pasado siglo hasta nuestros días.

Fue nombrado Jefe de los servicios informativos de TVE durante el tardofranquismo (cuando solo había una tele en blanco y negro ) a petición y con el respaldo del entonces Ministro de Franco más aperturista del Régimen a saber, Pio Cabanillas, si bien gozaba también del apoyo del influyente gallego Juan José Rosón, Ministro eficaz y discreto al mismo tiempo. Juan Luis con más voluntarismo que otra cosa, reconocía ya en aquel tiempo que se creía a medias el denominado “espíritu del 12 de Febrero” (de apertura y democratización incipiente del franquismo). La idea era cambiar las cosas de puertas a dentro del propio Régimen. Ocho meses le bastaron, lo intentó a buen seguro, y todo ello al mando de los informativos de la TVE en monopolio que veía toda España. (cada telediario era visto por 15 millones de espectadores). Y eso antes de dimitir definitiva e irrevocablemente (ya lo había intentado antes en varias ocasiones).

Reproches por su colaboración con el régimen

Su colaboración con el Régimen le valió el reproche de algunos de por vida. Nos recuerda su primer almuerzo con Alfonso Guerra que acompañaba a Felipe González. Tan desahogado como siempre Guerra entonces un político clandestino y provinciano (antes de ser Vicepresidente del Gobierno y probablemente darnos el tostón cultureta con Mahler) le preguntó a Cebrián- ¿ pero a ti cómo se te ocurrió algo así? ( se refería a colaborar con la oprobiosa claro) , a lo que Cebrián respondió con esa candidez que le caracteriza- porque creía en el “espíritu del 12 de Febrero” -nadie que fuera verdaderamente un hipócrita podía aducir una respuesta tan cándida- concluyó Guerra.

No sabía su interlocutor que Cebrián había deshojado ya la margarita al abandonar “Informaciones” diario liberal de la época e incorporarse al Ente público, solo cuando ante su duda consultó a su amigo Jose Miguel Torallas militante clandestino del PCE y le dijo este a Cebrián – cómo se nota que tú no eres comunista – si no no tendrías ninguna duda ” hay que actuar infiltrado desde dentro del Poder, le dijo Torallas.

Lo cierto es que Juan Luis comprendió que el cambio político debería hacerse desde dentro de nuestras fronteras y con políticos de la oposición democrática intra muros. Había conocido a políticos en el exilio tanto del minúsculo y debilitado PSOE de Llopis antes de Suresnes, como los del Contubernio de Múnich, así como los Don Juanistas exiliados. Aunque los más organizados y fuertes eran los del PCE. Y CCOO como brazo sindical bien instalado en España. El mismo había tratado con frecuencia a Marcelino Camacho. Tenía claro que el cambio político debería hacerse desde los políticos de la oposición clandestina del interior. Los otros probablemente se habían despegado de la realidad y habían perdido el pulso histórico de los acontecimientos que tenían lugar a gran velocidad. A los exiliados republicanos los había tratado en París durante su “stage” en France Press.

Sobre la Transición y Felipe González

Durante el almuerzo que mantuvimos le preguntamos a Juan Luis cuándo según su opinión empezó la Transición, y no lo dudó ni un instante ” la Transición- me dijo- comenzó un poco antes de la muerte de Franco y terminó con la subida de Felipe González al poder en 1982″. Se cerraba así el ciclo de alternancia de derechas e izquierdas en el Gobierno.

De gran interés fueron los años previos a la Transición democrática y la participación de Cebrián en la ínclita revista ” Cuadernos para el diálogo “, buque insignia del pensamiento libre en ese tiempo.

La revista en menos de un lustro contribuyó decididamente y contra todo pronóstico al cambio de la Historia de nuestro país. Hablamos de ese periodo que empieza con el asesinato de Carrero Blanco por ETA , a la sazón Presidente del Gobierno, que tuvo lugar en Diciembre de 1973 y concluye con el primer número del diario independiente de la mañana: el País en Mayo de 1976. La revista ” Cuadernos para el diálogo ” tenía un padre que fue Joaquín Ruiz Jiménez, fino jurista y filósofo del Derecho y muchos hijos entre los más jóvenes se encontraba Cebrián.

En “Cuadernos “que adquirió en un brevísimo lapso de tiempo un inusitado prestigio, se daban cita firmas que abarcaban todo el espectro político. En sus páginas tenían cabida falangistas azules ortodoxos u otros heterodoxos arrepentidos que optaban por la socialdemocracia como el poeta Dionisio Ridruejo, comunistas como Javier Pradera o Ramón Tamames, o un joven Felipe González antes de ser dirigente del PSOE cuando sus ideas militaban más cerca de la Democracia Cristiana junto con el amigo común de Cebrián, Gregorio Peces Barba que con los años llegaría a ser Presidente del Congreso de los Diputados.

Sobre la Revolución del 68

Eran los años del “rojerio “de los 60 y principios de los 70, cuando la Revolución de Mayo del 68 en Paris aún refulgía en las pupilas de los jóvenes españoles. Eran los años de los bares de copas y de las discotecas de moda como Bocaccio, donde los jóvenes de las élites burguesas procedentes del Régimen hacían su propia revuelta repudiando a su propia clase dirigente de la que procedían. Eran los años de la “Gauche Divine”, Serrat, Paco Ibáñez y los cantautores. Años del cese y extrañamiento de Catedráticos universitarios como Aranguren en Filosofía , Tierno Galván en Derecho o el latinista Garcia Calvo quien militó siempre en el anarquismo de la Complutense , aireando su

bufanda en las manifestaciones de los grises ( policía) con su libro de Catulo bajo el brazo. Este ambiente contrastaba con la Católica España más convencional y en que la mayoría de la clase media emergente no quería lío y se limitaba a comentar cómo iba el resultado de la liga de fútbol.

Otros como Cebrián por razón de su profesión de periodista y subdirector yamuy joven del diario “Informaciones” estaba en todas las salsas, al pie de la actualidad y su análisis político, tanto en aquel medio como en “Pueblo” el periódico correa del Sindicato Vertical y que dirigía el prestigioso Emilio Romero.

Durante el almuerzo me comentaba Cebrián con cierto espíritu burlón que por aquel entonces el Presidente del Gobierno Arias Navarro le consideraba un comunista infiltrado. Recuerda como el General Sáenz de Santamaría Director General de la Benemérita ordenó que registren su domicilio por ver si allí estaba secuestrado Oriol y Urquijo.

Su opinión sobre personajes clave de España

Cuando le pregunto por los últimos Presidentes de gobierno de la nación no se corta. De Adolfo Suárez al que trató de cerca dice que ” fue un gran político e hizo lo que el Rey Juan Carlos le había encomendado”. Democratizó el país y lo puso en la modernidad. Con Felipe su relación venía de lejos desde aquellos años universitario de Cuadernos para el diálogo. No obstante aunque larga, su relación tuvo sus altibajo con periodos buenos y otros no tan buenos debidos a la línea editorial del diario el País que dirigía.

Recuerda la animadversión acérrima del entonces Ministro de Interior del Gobierno Socialista Jose Barrionuevo y su enfrentamiento con la cúpula de Interior debido entre otros asuntos por los casos Lasa y Zabala y por el secuestro de Segundo Marey. De Aznar considera que es un personaje sin apenas atractivo político y considera más inteligente a su mujer Ana Botella a pesar de que su imagen pública nohaya sido bien tratada. A Zapatero le atribuye el gran error de abrir la brecha constitucional en Cataluña. Tanto Maragall como Zapatero abrieron la caja de “Pandora” Precisamente sobre este asunto entiende que el pacto del hotel “Majestic ” fue un grave error político y que Aznar se dedicó a frivolizar con Cataluña cuando era un tema de profundo calado y de Estado el que estaba en juego.

Aunque he de decir que se engañan aquellos que ven en Cebrián una especie de “camarlengo ” que maniobra tras las candilejas del poder. A él lo que de verdad le gusta es la literatura. Es sobre todo un hombre de letras. Y no porque pertenezca a la Real Academia española de la Lengua desde hace ya bastantes años sino porque Juan Luis es sobre todo un escritor y periodista.

Juan Luis, escritor y periodista

“Política y poesía ” se titula un capítulo de su último libro ” Primera página, vida de un periodista 1944-1988. Destaca su amistad con Gabriel García Márquez, “Gabo” el autor de “Cien años de soledad ” o mi preferida ” El amor en los tiempos del cólera “, entre otras grandes obras. Periodista como él y con quien conservó una entrañable amistad hasta su muerte, recuerda sus viajes a México país que tan bien conoce y nos cuenta una anécdota en casa de Gabo junto a su esposa Mercedes. Llevaban tiempo enfrentados y la relación de Gabo con Vargas Llosa no era buena. Y alguien le preguntó que le parecía la última novela del autor peruano ” La fiesta del Chivo ” y él socarronamente respondió que no le hubiera importado firmarla él mismo como autor. Lo que motivó la iracunda reacción de Mercedes con reprobación incluida. Y es que Gabo era así.

El anteponía siempre la amistad por encima de posiciones políticas, y así lo manifestó en varias ocasiones tras visitar Cuba, pues aun no estando de acuerdo con la deriva del Régimen cubano siempre salía en defensa de Fidel Castro.

Sin duda Cebrián es sobre todo un hombre de letras en cuyo mundo la literatura y la actualidad a veces se transforman en realidad virtual merced a su grácil pluma de escritor. Ha tratado y leído a casi todos los autores del ” boom” latinoamericano,Carlos Fuentes con quien mantuvo una larga amistad, Vargas Llosa, Borges, MarioBenedetti y un largo etc., pero como Julio Cortázar en Rayuela él tiene su propio “mago” literario en este caso masculino: Mariano Jose de Larra, ” el periodista y escritorpor antonomasia”.

Jose F. Estévez

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