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Violencia en Cataluña: ¿deberíamos empezar a preocuparnos?

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Presidente de Cataluña Quim Torra
Quim Torra | Wikipedia

El pasado lunes, la Guardia Civil lanzó una operación para detener a nueve miembros de los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) de Cataluña a los que se les imputó, más tarde, los delitos de rebelión y sedición, así como los de terrorismo y tenencia de explosivos (dos de ellos fueron puestos en libertad más tarde). Nada más conocerse los hechos, cuando la información publicada era aún escasa y no se sabía con exactitud qué había sucedido, los partidarios del independentismo salieron a defender a los detenidos.

El gobierno de la Generalitat publicó una carta dirigida al Palacio de la Moncloa en la que el presidente, Quim Torra, calificaba de “ciudadanos comprometidos con la sociedad” a los nueve detenidos de los CDR. “Fueron detenidos y acusados de terrorismo en una operación judicial-político-mediática (…) Le quiero transmitir mi indignación y la de todo el gobierno de Cataluña, así como de una parte muy importante de la ciudadanía catalana, por un ejemplo más de la utilización de los aparatos del Estado para una finalidad política de parte”, dijo Torra en la misiva.

El juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, ha enviado a prisióna los siete miembros de los CDR. Los delitos que les imputa son pertenencia a organización terrorista, fabricación y tenencia de explosivos y conspiración para causar estragos. 

Torra hizo un llamamiento buscando la confrontación

En el Parlamento catalán, el miércoles, Torra volvió a cargar contra la justicia por la detención. Al mismo tiempo insistió en que “el movimiento independentista ha sido, es y será un movimiento pacífico, que busca la independencia por medios democráticos (…) No permitiré que se quiera asociar un movimiento democrático con el terrorismo. Estamos hartos de amenazas y de que se entre en las casas de los catalanes de madrugada”, según recoge El País.

La irresponsabilidad de Torra viene de lejos. Ya en agosto, en una conferencia organizada por la Universitat Catalana d’Estiu, pidió al independentismo que asumiese riesgos y que pasasen de la defensiva a la confrontación. Animaba a los suyos a situarse en el camino de la ruptura democrática con palabras que podrían malinterpretarse.

El problema del respaldo institucional. ¿Aumentará la violencia en Cataluña?

Este jueves se ha conocido –por medio de la Guardia Civil– que dos miembros de los CDR detenidos han confesado que estaban fabricando explosivos y haciendo pruebas con ellos. Según han publicado varios periódicos, los investigadores tienen grabaciones de los ensayos de los detenidos y declaraciones de testigos en las que reconocían a varios de los integrantes del grupo como los compradores de las sustancias con las que se elaboraban los explosivos. Este jueves han acudido a la Audiencia Nacional. Cinco de los siete detenidos se han negado a declarar ante el juez Manuel García Castellón.

Nos acercamos a un peligroso punto de desencuentro donde el máximo representante de las instituciones catalanas solo ve pontajes policiales o el abuso del Estado allá donde lo demás vemos claros brotes de violencia. Nadie que pretenda atentar puede ser considerado como un “ciudadano comprometido con la sociedad”. Nadie. Ni en los peores tiempos el nacionalismo vasco defendió la kale borroka. El problema de sentirse respaldados institucionalmente es que pueden verse animados a ir más allá, he aquí el verdadero peligro.

 

analytiks

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