Reportajes

Miradas femeninas superado el ecuador del Festival del Toronto

0
Miradas femeninas superado el ecuador del Festival del Toronto 1

TORONTO.- In Between es el debut en el largometraje de la directora isarelí Maysaloun Hamoud. Se trata de una interesante aproximación a la situación social de las mujeres palestinas en su país. Hamoud tiene en mente a las mujeres palestinas que viven dentro de las fronteras del estado de Israel según lo acordado en 1948. No está hablando ni de Gaza, ni de otros territorios palestinos. Por ello, resulta especialmente interesante la mirada de una directora hebrea que huye de la clásica visión polarizada del conflicto y que se centra más en conflictos sociales latentes que tienen a mujeres palestinas como protagonistas. En concreto, denuncia que la sociedad de su país, ya sea hebrea, cristiana o musulmana es profundamente sexista y no acepta que los roles de la mujer en el siglo XXI ya no son las de ama de casa y heterosexual. Presenta la historia de tres chicas palestinas: una de origen cristiano, otra musulmana practicante y una tercera agnóstica y que trabaja como una abogada perfectamente integrada en la sociedad israelí. Las tres comparten piso y, aunque son muy diferentes entre sí en cuanto a gustos, mentalidades y orientaciones sexuales, todas ellas comparten las mismas dificultades para abrirse paso en una sociedad que no acepta roles alternativos a los tradicionales. Temas como los matrimonios concertados, el lesbianismo o la violación son abordados en un tono que combina la denuncia con la buddy comedy por momentos. La película está bien dirigida y el elenco actoral es bastante competente. Tratándose de una película sobre mujeres palestinas pero que esquiva la problemática política de fondo, es probable que no reciba la atención que sin duda merece, lo que es una verdadera pena, pues es una película bastante reivindicable.

Their Finest es la nueva película de la directora danesa Lone Scherfig, conocida por sus comedias (Una Educación), quien en esta ocasión se acerca a la comedia desde la óptica del metacine, es decir, el cine que cuenta historias sobre el propio cine. En concreto, narra la historia de un rodaje de ficción durante los oscuros días de la batalla de Inglaterra, cuando dicho país estaba sometido a tremendos bombardeos por parte de la aviación alemana. La película se basa en una conocida novela inglesa que pretende acercarse al cine de propaganda bélica de la Segunda Guerra mundial desde una óptica femenina. Durante los difíciles del conflicto, que Churchill bautizó como días de sangre, sudor y lágrimas, el Ministerio de Información británico decide contratar a escritores para realizar películas propagandísticas de la causa aliada, sobre la base de dos premisas, en principio contradictorias: ser históricamente veraces y al mismo tiempo presentar una visión motivadora y llena de esperanza para la población, que se encontraba desmoralizada por las primeras derrotas aliadas en la guerra.

El personaje principal, Catrin Cole (Gemma Arterton), es una escritora de viñetas humorísticas en crisis creativa y que es contratada por el gobierno para diseñar guiones basados en historias de heroísmo y que, al mismo tiempo, resulten atractivas para las mujeres inglesas que trabajan en las fábricas de armamento. Junto a ella se incorpora al equipo un petulante guionista llamado Tom Buckley (Sam Claflin), quien se acaba enamorando de ella. Amor que se no puede ver correspondido, pues Catrín mantiene una relación extramatrimonial con un antiguo veterano inglés de las brigadas internacionales durante la Guerra Civil española. El guión de la película se apoya sobre dos tramas. Por un lado, ese triángulo amoroso que se desarrolla según los parámetros clásicos del conflicto amoroso en el que la chica está con el tipo inadecuado hasta que algo sucede que le hace darse cuenta de su error. Por otro lado, la historia de la génesis de la película, en la que tanto Tom como Catrin trabajan y que se basa en una historia de dos chicas galesas que rescatan en el mar a un piloto inglés cuyo avión había sido derribado por los alemanes.

inbetween1

Por exigencias propagandísticas y para dotar a la historia de un espíritu más patriótico, el Gobierno demanda introducir cambios drásticos en la historia a la hora de rodar la película (situar la acción en la batalla de Dunkerque, contar con un personaje americano para buscar la complicidad del público americano…), lo que origina tensiones con el propósito inicial de veracidad y que da lugar a situaciones típicas de humor inglés. Esta es la parte más lograda de la película, pues más allá de la comicidad de ciertos enredos y gags, se apunta la interesante reflexión de que el heroísmo, pese a lo que el cine nos quiere contar, reside muchas veces en los pequeños detalles o en los sacrificios anónimos. Muy sobresaliente resulta la interpretación, por parte del veterano actor Bill Nighy, de un vanidoso y veterano actor del reparto de la película, que exhibe las clásicas poses de la estrella demodé y que no acepta su rol secundario en la película, cuya interacción con el resto del reparto y equipo de la película da lugar a algunos de los momentos más cómicos. La ambientación y la recreación digitalizada del Londres de 1940-1941 resulta muy cuidada y sirve de marco perfecto para la narración. No es una película sobresaliente pero cumple con solvencia su objetivo de entretener al público y tiene alguna pretensión más que la de divertir.

Tanto la literatura (Mujercitas, No sin mi hija) como el cine (Ciudadano Kane, Extraños en un tren, Cinema Paradiso, Sweet Sixteen) y la psicología han explorado el apego, es decir, el especial vínculo que une a una madre con su hijo, con independencia de las barreras espacio temporales que se interpongan entre ellos. La película Lion, del director debutante Garth Davis, explora esa compleja relación tan misteriosa como indestructible que une a madres con hijos, tomando como soporte de la película la historia real de Saroo Brierley, un joven australiano de orígenes indios que fue adoptado en los años 80 por una familia de Tasmania. Su experiencia personal, en la que cuenta cómo se reencontró con su madre biológica en el norte de la India, dio lugar a la publicación de un libro autobiográfico A long way home. La historia de Saroo es tan conmovedora como sorprendente y llamó la atención del guionista Luke Davis para llevarla a la gran pantalla. Saroo era un niño de cinco años de una familia muy pobre del norte de la India, donde su familia sobrevivía comerciando con el carbón que encontraba en las cercanías de las vías del tren. En uno de los viajes que Saroo realizó con su hermano mayor Guddu, el niño Saroo se perdió y acabó en un tren con destino hacia la ciudad de Calcuta, a más de 1600 km de su punto de origen.

Tras deambular como uno de los miles de niños sin hogar que abarrotan la ciudad de Calcuta, es recogido por un orfanato que lo acaba dando en adopción a una familia australiana. Allí crece y se gradúa en administración de empresas, hasta que su pasado traumático retorna, cuando en una fiesta, un dulce típico de la India le recuerda su dolorosa experiencia. La película narra la extraordinaria peripecia del niño Saroo (que en hindú quiere decir león, como el título de la película), mientras muestra los pasajes urbanos de Calcuta, donde se dan cita la más absoluta belleza y la pobreza más extrema. Garth Davis captura perfectamente la realidad del país y valiéndose de la gran interpretación del jovencísimo actor indio Sunny Pawar, nos permite contemplar su odisea desde la mirada mitad confiada, mitad ingenua, de un niño. La segunda parte de la película nos habla de la vida de Saroo en Australia, en el seno de una familia de profundas convicciones filantrópicas, interpretada por David Wenham y Nicole Kidman, lo que les lleva a adoptar a un segundo niño. Pronto surgirán los conflictos, pues mientras que Saroo es un niño alegre y cariñoso, pese lo traumático de su vida, su hermano adoptado es justo lo contrario que él: un niño violento y problemático. A pesar de todo, Saroo crece rodeado de cariño y se convierte en un hombre de éxito.

lion-bien

Todo parece ir a la perfección (se enamora de una compañera de estudios estadounidense) hasta que, en una fiesta, un dulce típico de la India (que su familia no le podía proporcionar por su precio) le recuerda que tiene otra familia, una madre y un hermano de los que no sabe nada desde hace 25 años. La situación le hace replantearse su identidad e inicia una búsqueda de su familia natural. Teniendo en cuenta que sus recuerdos son fragmentarios y escasos, tiene que hacer uso de las nuevas tecnologías para intentar averiguar cual era exactamente el nombre de su aldea. La película partía de una historia con grandes posibilidades cinematográficas, una historia muy emotiva (muy adecuada para el gran público), pero también tenía un peligro: el poder devenir demasiado sentimental y estereotipada. Garth Davis sabe sacar provecho a la historia, explotando su lado más sentimental, pero no incurre en demasiados clichés típicos de las películas sobre niños adoptados y sus problemas de adaptación, tipo El jardín secreto o la más clásica El niño perdido. Lo más logrado son las sólidas interpretaciones del joven Sunny Pawar, adorable en su papel del inocente Saroo o el de la propia Nicole Kidman en el papel de su madre adoptiva australiana, donde demuestra lo gran actriz que ha llegado a ser con el paso de los años, desde sus titubeantes inicios. El otro aspecto que merece destacarse de la película es el montaje paralelo, recurso conocido en el cine desde los tiempos de los pioneros como Griffith o Porter, que lo tomaron de la literatura dickensiana del siglo XIX.

El montaje paralelo permite narrar dos acciones, que no tienen que estar espacio temporalmente vinculadas pero sí narrativamente, en la medida en que una y otra comparten algún vínculo discursivo. En el caso de la película de Davis se usa para narrar la crisis interior del personaje cuando su pasado retorna en forma de pasajes de su vida pasada, que él va recordando mientras intenta identificar de dónde procede a través de Google Earth. La banda sonora combina un tono épico en los momentos en los que Saroo vive su pequeña odisea por las calles de Calcuta, con un tono más emocional en los momentos finales cuando éste retorna a su aldea y se reencuentra con su madre. El hecho de estar producida por uno de los famosos hermanos Weinstein garantiza que la coproducción indioaustraliana tenga una distribución importante y como la historia es muy emotiva, no es difícil vaticinar qué tendrá un gran recorrido comercial. El libro autobiográfico en que se basa la película sirvió de inspiración a la directora María Ripoll para contar una historia similar en su película Rastros de sándalo.

FOTO SUPERIOR e INTERIOR 1: Fotogramas de ‘In Between’.

FOTO INTERIOR 2: Fotograma de ‘Lion’. Imágenes courtesy of TIFF.

El Panda 2017 comienza a recibir pedidos

Entrada anterior

Todo apunta a nuevas elecciones

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Reportajes