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El vehículo autónomo (II): impactos en la economía y el mercado laboral

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El vehículo autónomo (II): impactos en la economía y el mercado laboral 1

Por José Manuel Vassallo, catedrático de Economía del Transporte. Universidad Politécnica de Madrid

Este artículo es la continuación de ‘Impacto del vehículo autónomo en la movilidad, el territorio y la sociedad’.

Impacto en la competitividad y el empleo

La irrupción del vehículo autónomo tendrá un impacto importante en la competitividad y en el empleo. La principal consecuencia en la competitividad vendrá derivada de dos aspectos: la reducción de los costes del transporte, y la posibilidad de emplear el tiempo para otras actividades mientras se viaja.

La reducción de los costes del trasporte se producirá por la combinación de un conjunto de factores: 1) la posibilidad de que los vehículos, tanto de viajeros como de mercancías, tengan una utilización mucho más elevada, reduciéndose su coste de amortización por kilómetro recorrido;2) el menor consumo de energía derivado de la optimización que permitirá la automatización; y 3) la reducción sustancial de los costes laborales derivada de la necesidad de no emplear conductores, aunque estos se reemplazarán en parte por personas encargadas del control y gestión de las flotas.

Esta reducción de costes llevará asociada una mayor competitividad de las regiones más periféricas, especialmente aquellas que producen bienes de menor valor añadido, que en la actualidad se ven penalizadas por su localización geográfica. En cierta manera se puede afirmar que el vehículo autónomo contribuirá a acercar unas regiones a otras. Esto beneficiará apaíses como España que se ven negativamente afectados por su ubicación. Asimismo, el abaratamiento del transporte potenciará la movilidad de las personas y en consecuencia permitirá una mayor actividad turística.

Finalmente, el vehículo autónomo tendrá un impacto más que relevante en el empleo. Sectores como los taxis conducidos por profesionales tenderán a desaparecer desplazados por taxis auto conducidos. Algo similar ocurrirá con el personal de camiones y autobuses. La profesión de conductor irá disminuyendo progresivamente en la medida en que la automatización se vaya haciendo algo generalizado. A este respecto, es importante que los gobiernos y la industria diseñen un modelo que facilite que estos cambios se lleven a cabo de manera progresiva, transitoria y sin generar fracturas sociales.

El vehículo autónomo cuenta con la ventaja de que su penetración, tal y como se ha mencionado con anterioridad, será prolongada en el tiempo, lo que permitirá llevar a cabo una adaptación escalonada del personal necesario. Además, los programas de camión autónomo desarrollados por muchas de las empresas carroceras no contemplan una posibilidad cercana de que los vehículos pesados viajen sin nadie en su interior hasta después de un largo período.

Otro aspecto a considerar es que, el vehículo autónomo, como ha pasado ya con otras tecnologías, creará también nuevas oportunidades de empleo en sectores que permiten una mayor creatividad y realización personal a los trabajadores, como son la ingeniería de sistemas y optimización, la detección de las necesidades de los usuarios, etc.

Impacto en el consumo de energía

El impacto que tendrá el vehículo autónomo en el consumo energético dependerá del equilibrio de dos fuerzas contrapuestas: el previsible incremento de la movilidad que hará crecer necesariamente el consumo; y la mayor eficiencia energética de la conducción inteligente desde varios puntos de vista. En primer lugar, la automatización permite coordinar mejor el movimiento de los vehículos, contribuyendo a evitar acelerones y frenazos que generan importantes pérdidas de energía. En segundo lugar, el vehículo autónomo podrá tomar decisiones inteligentes sobre la velocidad más adecuada para minimizar el consumo energético. En tercer lugar, la conducción inteligente evitará recorridos improductivos debidos a la elección incorrecta del itinerario, confusiones, equivocaciones de los conductores o búsqueda de espacios de aparcamiento.  En cuarto lugar, el vehículo autónomo reducirá previsiblemente la congestión al permitir una mayor capacidad de las vías e informar a los usuarios sobre el itinerario y la hora de salir más adecuada. Asimismo, Anderson et al. (2016) señalan como otro aspecto que puede mejorar el consumo energético, el hecho de que, la baja probabilidad de colisiones reducirá muy considerablemente los sistemas de protección de vehículo frente a choques, lo que contribuirá a reducir el consumo energético.

El equilibrio de las dos fuerzas anteriormente mencionadas dará lugar a un resultado incierto, en el que previsiblemente la mejora de eficiencia energética se compense con el crecimiento de la movilidad. En este sentido, Thomopoulos y Givoni (2015) advierten de que con independencia del advenimiento del vehículo autónomo, si se quiere promover una movilidad baja en carbono, seguirá siendo esencial concienciar a la sociedad de la necesidad de compartir los vehículos y promover el transporte público.

Wu et al. (2011) calcularon un ahorro energético del vehículo autónomo por kilómetro recorrido entre el 12% y el 30% dependiendo de las características de la vía y las condiciones de circulación. Por su parte Liang et al. (2016) cuantificaron los ahorros en el consumo de combustible de los vehículos pesados en el entorno del 20% debido a la posibilidad de coordinar la conducción mediante el platooning —consistente en la formación de trenes de vehículos que viajen coordinadamente a corta distancia para beneficiarse de la reducción de la resistencia aerodinámica.

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1 Comentario

  1. Muy interesante. Muchas gracias por el trabajo y su publicación.

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