Las autoridades sanitarias de Estados Unidos investigan un brote de ciclosporiasis, una infección gastrointestinal causada por un parásito microscópico transmitido a través de agua o alimentos contaminados, que ha dejado cerca de 7.000 afectados en 34 de los 50 estados del país. Los casos se han disparado desde mayo y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) califican la situación como mucho más grave que el año anterior. Más de 140 personas han requerido hospitalización.
La enfermedad cursa con diarrea líquida y explosiva, pérdida de apetito, fiebre y vómitos, síntomas que en algunos casos desaparecen para luego reaparecer en lo que la Asociación Médica Estadounidense describe como un síndrome recurrente. El origen suele encontrarse en productos frescos que no se han lavado o cocinado adecuadamente. En Míchigan, el estado con mayor número de casos, las autoridades sospechan que la contaminación se produjo a través de ensaladas y lechuga, aunque la FDA no ha identificado todavía una fuente, un productor o un proveedor concreto y no descarta que haya varios responsables.
La cadena de comida rápida Taco Bell está siendo investigada por las autoridades sanitarias. Como medida de precaución, la empresa ha retirado voluntariamente lechuga, cebolla con cilantro, pico de gallo y guacamole de varios establecimientos, y ha colocado avisos informando a los clientes de la imposibilidad de servirlos. En un comunicado, Taco Bell señaló que las autoridades no han confirmado ningún vínculo con la cadena ni con ninguno de sus ingredientes o proveedores, y que seguirá acatando las indicaciones sanitarias mientras continúa la investigación.

