España es el país de la Unión Europea con mayor porcentaje de trabajadores en situación de baja médica. Según un informe del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas y la mutua Umivale elaborado a partir de datos de Eurostat, el 4,5% de los empleados españoles no acudió a su puesto en la semana de referencia de 2024 por incapacidad temporal, una tasa que supera a países como Bélgica, Francia, Alemania o Portugal y que dobla el promedio europeo del 2,5%.
El crecimiento es llamativo. En 2015, España ocupaba el noveno puesto en la OCDE con una media de 2,4 semanas de baja por trabajador y año. Una década después escala hasta el tercer puesto con 5 semanas, solo por detrás de Noruega y Eslovenia.
Las causas son múltiples. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal apunta a la falta de control por parte de la Seguridad Social, al conflicto de competencias entre médicos autonómicos y el INSS, a mejoras normativas que han reducido la penalización económica de las bajas y a la saturación del sistema sanitario, que alarga los procesos. El buen momento económico del país también figura entre los factores señalados.
La paradoja es que este auge convive con el fenómeno contrario: según un estudio de Eurofund, el 31% de los trabajadores europeos reconoce haber acudido al trabajo estando enfermos en el último año, y uno de cada cuatro empleados en España afirma sentirse físicamente exhausto por su trabajo.

