La Junta de Andalucía ha logrado recuperar 4.538 viviendas públicas ocupadas ilegalmente en los últimos seis años, gracias al trabajo de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA). Así lo ha explicado este jueves en el Parlamento la consejera de Fomento, Vivienda y Articulación del Territorio, Rocío Díaz, quien ha defendido la actuación del Gobierno autonómico para combatir la ocupación y garantizar el acceso legal a quienes esperan una vivienda protegida.
Desde 2019, AVRA ha realizado más de 141.000 verificaciones administrativas que han permitido detectar casos de ocupación ilegal, inquiocupación (inquilinos con contrato que no abonan el alquiler) y usos fraudulentos de viviendas públicas. Estos controles han reducido la tasa de ocupación irregular del parque público del 13% en 2022 al 9,4% actual, sobre un total de 72.000 viviendas, de las que unas 48.000 son de alquiler.
Además, la Junta ha tramitado más de 2.800 procedimientos por ocupación y 1.300 expedientes de desahucio. A estas cifras se suman medidas legislativas y operativas, como la creación de un sistema andaluz de lucha contra la ocupación, la exclusión de personas condenadas por ocupación ilegal del acceso a VPO, y un protocolo pionero de verificación en colaboración con los ayuntamientos.
Díaz ha subrayado que el Gobierno andaluz “no mira para otro lado” y ha adjudicado un contrato de 7,5 millones de euros para intensificar durante los próximos dos años la inspección periódica de más de 25.600 viviendas en toda la comunidad. Este refuerzo servirá tanto para detectar nuevos casos de ocupación como para atender las necesidades sociales de los inquilinos legales.
La consejera ha criticado la ley estatal de vivienda, al considerar que “favorece la ocupación ilegal y genera inseguridad jurídica”, y ha anunciado que la Junta trabaja ya en una ley de vivienda propia para Andalucía, que espera aprobar este año. Mientras tanto, ha impulsado un decreto de medidas urgentes con el objetivo de construir 20.000 viviendas protegidas en los próximos cinco años.

