Veinticuatro años después del estreno de la primera película, El diablo viste de Prada vuelve al cine con sus dos nuevas protagonistas: Anne Hathaway y Emily Blunt. Las actrices se reunieron esta semana en Nueva York para una proyección especial de la secuela ante medios y fans, y las imágenes de ambas en la alfombra roja han corrido por internet con la misma velocidad que el tráiler en su día.
Hathaway, de 43 años, llegó con un abrigo de leopardo, bolso rojo y tacones a juego. Blunt, también de 43, apostó por una chaqueta roja intenso combinada con falda de cuero negro y zapatos de punta. El contraste visual entre las dos actrices ya ha generado su propio debate en redes sociales antes de que la película llegue a los cines.
En la proyección, Hathaway habló de una de sus escenas favoritas del film, que surgió de una sugerencia improvisada de Blunt durante el rodaje. No desveló de qué se trata, pero fue suficiente para disparar la expectación entre quienes ya siguen de cerca el proyecto. La película llega con el peso de tener que estar a la altura de un clásico de culto que convirtió a Meryl Streep en Miranda Priestly, uno de los personajes más icónicos del cine de los 2000, y que hizo de la primera entrega un fenómeno que sigue generando referencias culturales dos décadas después.

