El 1 de abril, al término de una rueda de prensa conjunta en el Palacio de Akasaka de Tokio, Emmanuel Macron y la primera ministra japonesa Sanae Takaichi pusieron fin a su encuentro oficial de la manera menos protocolar posible: imitando el Kamehameha, el icónico gesto de ataque del personaje Goku en la serie Dragon Ball, ante las cámaras y la prensa acreditada.
Fue Takaichi quien tomó la iniciativa. Tras darse la mano con Macron al cierre del acto, la primera ministra unió las palmas y adoptó la postura del mítico ataque. Macron, que instantes antes había explicado ante el micrófono que Francia es el segundo país del mundo con mayor consumo de manga, respondió entre risas imitando el mismo gesto. El vídeo se hizo viral en cuestión de horas. Horas después, el presidente francés lo compartió en su cuenta de X con una sola palabra escrita en japonés: «Fusión», lo que le valió una nueva oleada de comentarios —esta vez burlones— de los fans del anime, que se apresuraron a señalar que la fusión es una técnica completamente distinta al Kamehameha.
Más allá de la anécdota, el gesto no fue improvisado. La visita de Macron a Japón selló acuerdos estratégicos en defensa, semiconductores, inteligencia artificial y energía nuclear civil, y Japón fue designado país de honor en el Festival de Cannes 2026. El Kamehameha, en ese contexto, fue la imagen que eligieron ambos líderes para representar públicamente la complicidad cultural entre sus países. Una decisión que, al menos en redes sociales, funcionó bastante mejor que cualquier comunicado oficial.

