Sugar, una paloma blanca de Chesterfield, en el estado de Misuri, fue reconocida por el Libro Guinness de los Récords como la paloma en cautiverio más longeva del mundo. Nació el 23 de junio de 1981 y alcanzó los 44 años y 72 días de vida, más del doble de la esperanza de vida media de su especie, que ronda los 20 años.
Durante décadas, Sugar convivió estrechamente con su dueño, Dewayne Orender, un hombre de 77 años con quien compartía sus programas de televisión favoritos y escuchaba música. «Él y yo somos mejores amigos», declaró Orender a Guinness World Records a principios de abril. «Me quiere mucho. Parece muy feliz y satisfecho».
El vínculo entre ambos era tan profundo que las separaciones afectaban visiblemente al animal. Cuando Orender tuvo que ser hospitalizado en Nashville, Sugar dejó de comer y permaneció postrado en el suelo de su jaula. Al regreso de su dueño, recuperó el apetito y su comportamiento habitual. Una situación similar se repitió cuando Orender viajó a Nashville para una sesión de grabación y dejó al ave al cuidado de su madre. «Me llamó durante la sesión y me dijo que Sugar estaba tirado en el suelo y no se levantaba. ¡Estaba de luto por mí!», recordó Orender. «Cuando volví, comió como si quisiera recuperar el tiempo perdido».
Sugar superó en más de 15 años el registro que ostentaba el anterior titular del récord mundial en su categoría. Orender albergaba la esperanza de que su mascota llegara a los 50 años para celebrarlo con una fiesta que incluía, entre otros detalles, un trozo extra de bagel de trigo integral y palomitas trituradas.
Sin embargo, Sugar murió el Domingo de Pascua. Su nombre quedará registrado como el de la paloma más vieja de la que se tiene constancia en cautiverio.

