El 24 de julio de 1989, dos excursionistas procedentes de Tokio desaparecieron mientras ascendían hacia la cima del Asahi-dake, el punto más alto de la isla de Hokkaido, en Japón. Al caer la tarde, un equipo de rescate en helicóptero avistó algo inesperado: una enorme señal de socorro construida con troncos en el terreno, visible desde el aire.
Los equipos de búsqueda concentraron sus esfuerzos en la zona próxima a la señal y localizaron a los dos hombres en una cueva situada entre dos y tres kilómetros al norte. Estaban asustados y deshidratados, pero fuera de peligro. Los rescatistas les felicitaron por haber construido el SOS, pues sin él habrían resultado imposibles de encontrar. Los excursionistas, sin embargo, no sabían nada de aquella señal. Estaban demasiado exhaustos para haber levantado algo semejante.
Ante la posibilidad de que hubiera más personas desaparecidas en la montaña, la policía japonesa amplió la búsqueda hacia el lugar donde se había visto la señal. Al examinarla de cerca, los agentes comprobaron que no estaba formada por ramas caídas al azar, sino por troncos cortados con precisión. Junto a ellos encontraron un agujero en el suelo que contenía una mochila, una grabadora y el carné de conducir de Kenji Iwamura, un hombre desaparecido desde 1984. También había fragmentos de huesos humanos, entre ellos restos de un cráneo.
Fotografías aéreas demostraron que la señal existía al menos desde septiembre de 1987. En una de las grabaciones se escuchaba una voz masculina que gritaba: «SOS, ayúdame, no puedo moverme en el acantilado. El lugar es donde me encontré por primera vez con el helicóptero. El sasa es muy denso y no puedo salir. Llévame de aquí».
El sendero hacia la cumbre del Asahi-dake presenta dos formaciones rocosas de aspecto similar que con frecuencia inducen a confusión: Kinko Iwa, conocida como la Roca Segura, y Nise Kinko Iwa, la Roca Segura Falsa. La primera sirve de referencia para saber que se está cerca de la cima. Quien se precipitara por el saliente cercano a la segunda caería en un bosque denso de sasa, una variedad de bambú de difícil tránsito.
La hipótesis más inmediata apunta a que Iwamura cayó por ese acantilado, quedó atrapado entre el bambú, construyó la señal para pedir auxilio y murió esperando que un helicóptero que creyó haberle visto regresara a rescatarle. No obstante, varios elementos complican esa explicación. La familia de Iwamura no pudo confirmar que la voz de la grabación fuera la suya. Los huesos hallados tampoco fueron identificados de manera concluyente. Y nunca se encontró en el lugar ningún hacha ni sierra que pudiera haber servido para cortar los troncos con la limpieza que mostraban. Además, resultaría extremadamente difícil que alguien que acaba de caer por un precipicio y ha sufrido fracturas sea capaz de construir una estructura de esas dimensiones.
La identidad del autor de la señal nunca fue establecida. Pudo ser Kenji Iwamura, la persona a quien pertenecían los huesos hallados en el agujero, u otra persona completamente distinta. Lo que sí quedó documentado es que aquella construcción anónima salvó la vida de dos excursionistas que nada tenían que ver con quien la levantó. Una paradoja que resume la historia entera: la señal cumplió su función, pero no para quien la necesitaba.

