La artista italiana Raffaella Carrà, fallecida en julio de 2021 a los 78 años, dejó organizada la continuidad de su labor benéfica mediante una decisión personal que ha salido ahora a la luz. La cantante adoptó como hijo a quien fuera su secretario personal, Gian Luca Pelloni Bulzoni, convirtiéndolo en su único heredero, ya que no tuvo descendencia.
La Fundación Raffaella Carrà ha confirmado en un comunicado que esta decisión respondía a la voluntad de la artista de asegurar que sus proyectos solidarios continuaran tras su muerte. Según la entidad, el objetivo era que su legado se mantuviera activo y que las iniciativas benéficas que impulsó siguieran desarrollándose en su nombre.
De acuerdo con lo señalado por la fundación, Pelloni Bulzoni ya ha puesto en marcha la Fundación Raffaella Carrà y está implicado en distintos proyectos solidarios, además de promover actividades culturales y musicales vinculadas a la figura de la artista.
Hasta ahora se conocía que, tras su fallecimiento, la cantante había donado una villa que utilizaba como gimnasio en la península toscana del Argentario a una asociación de voluntariado, en línea con su compromiso social.
La existencia de este heredero ha trascendido durante un procedimiento en el Tribunal de Roma, en el que Gian Luca Pelloni Bulzoni trató de frenar la realización de un musical sobre la vida de la artista. Sin embargo, el juez desestimó la solicitud, según recoge el diario italiano Il Corriere della Sera.
Precisamente, la figura de Raffaella Carrà seguirá presente en los escenarios, ya que está previsto que este mes de octubre se estrene un nuevo musical en Madrid inspirado en su trayectoria y sus canciones.

