El rock nacional despide en apenas unos días a dos de sus referentes. Tras la muerte de Jorge Ilegal, este miércoles 10 de diciembre ha fallecido Roberto Iniesta Ojea, conocido universalmente como Robe, fundador y motor creativo de Extremoduro. Tenía 63 años. Aunque en 2024 se le diagnosticó un tromboembolismo pulmonar, la familia no ha precisado aún la causa exacta del fallecimiento.
Su entorno cercano ha difundido un comunicado en el que expresa “la nota más triste de nuestras vidas”, recordándole como “el último gran filósofo, humanista y literato contemporáneo de habla hispana”. En los próximos días se anunciará el lugar y la hora de un acto público en Plasencia, su ciudad natal, que ha decretado tres días de luto oficial y mantiene sus banderas a media asta. El municipio había iniciado en noviembre el procedimiento para nombrarlo Hijo Predilecto.
Un creador visceral que marcó a generaciones
Robe nació el 16 de mayo de 1962 en Plasencia y muy pronto unió música y poesía en una forma de expresión tan cruda como emotiva. Su obra se convirtió en parte del imaginario colectivo gracias a canciones como “Jesucristo García”, “Salir”, “So payaso”, “Puta” o “La vereda de la puerta de atrás”, himnos nacidos de una mirada sin filtros, irreverente y profundamente humana.
Al frente de Extremoduro —grupo que fundó en 1987— publicó una serie de discos que redefinieron el rock urbano en los años 90, entre ellos Deltoya, Ágila, Canciones prohibidas o Yo, minoría absoluta. En ese camino fue esencial la alianza musical con Iñaki “Uoho” Antón, con quien forjó el característico sonido de dobles guitarras que acabó influyendo en multitud de bandas posteriores como Marea, La Fuga o, en generaciones recientes, Sanguijuelas del Guadiana.
Un impacto cultural transversal
La huella de Robe trascendió estilos, escenas y afinidades. Políticos de todo el espectro —de Pedro Sánchez a Yolanda Díaz, pasando por Inés Arrimadas— han destacado en estas horas la importancia de su obra. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha revelado que el Gobierno tenía previsto entregarle la Medalla de Oro de las Bellas Artes y que incluso habló con él recientemente para comunicárselo. “Lo recibió con amabilidad y agradeció el gesto”, ha indicado.
El giro hacia su carrera en solitario
Sin renunciar nunca a su identidad artística, Robe inició en 2015 un camino propio con Lo que aletea en nuestras cabezas, un álbum que encabezó las listas de ventas y mostró una faceta más íntima. Dos discos más completaron esa etapa, durante la cual Extremoduro permanecía inactivo.
En 2019, el grupo anunció su disolución alegando la pérdida de esa “compenetración especial” que había sostenido su forma de trabajo. Poco después, en plena pandemia, la banda canceló la gira de despedida prevista para 2021; Robe emprendió más tarde sus propios conciertos para presentar Mayéutica, un trabajo que obtuvo gran acogida.
Problemas de salud y una despedida inesperada
En 2024, en plena gira Ni santos ni inocentes, fue diagnosticado de tromboembolismo pulmonar, lo que le obligó a suspender sus compromisos y a permanecer en reposo. Ese incidente de salud fue el último episodio público antes de su fallecimiento.
Con su muerte, el rock español pierde a una de sus voces más singulares y radicales, un creador que hizo de la visceralidad un lenguaje propio y que cambió para siempre la forma de entender el género en España.

