Informes

Supremacismo blanco y extrema derecha: el otro terrorismo del que no se habla

0
Supremacismo blanco y extrema derecha: el otro terrorismo del que no se habla 1

La ideología violenta de extrema derecha en EE. UU. ha tenido una actividad reciente incesante, a través de supremacistas blancos, extremistas contra el aborto y militantes antigubernamentales, que ha provocado más muertes en el país desde los atentados del 11S que el terrorismo yihadista. Según la New America Foundation, entre 2011 y 2015, 39 personas fueron asesinadas a manos de grupos de extrema derecha, mientras que por parte de los yihadistas la cifra es de 26. Sin embargo, los datos de la NAF muestran un punto de inflexión en 2015, momento en que, de nuevo, el yihadismo supera a la extrema derecha en ataques letales, gracias, en parte, a las capacidades propagandísticas y de incitación a la acción de Estado Islámico.

Uno de los casos más famosos de terrorismo de extrema derecha fue el de Timothy McVeight, quien utilizó un camión cargado de explosivos para derribar el edificio Alfred P. Murrah, en Oklahoma, el 19 de abril de 1995. Este exsoldado estadounidense, ejecutado el 11 de junio de 2001 con una inyección letal, asesinó a 168 e hirió a otras 600 personas [ver]. Es el caso más lamentable, pero no el único, ni el más lejano: en Noruega aún recuerdan los asesinatos del ultraderechista Anders Breivik, aunque en pocas ocasiones a este suceso se le puso la etiqueta de “ataque terrorista”.

Pero volvamos a EE. UU. La Liga Antidifamación (Anti-Defamation League), una organización judía cuyo objetivo último es detener la difamación del pueblo judío, afirma que desde 2009 se han incrementado las actividades violentas del suprematismo blanco. “Las causas que se apuntan para esta tendencia eran: la austeridad neoliberal; la crisis económica; la islamofobia, creciente tras los atentados del 11 de septiembre; la militarización de la acción policial; la crisis de refugiados procedentes de Latinoamérica y México; el incremento o falta de solución a los conflictos exteriores en los que EE. UU. Participa, o el surgimiento de movimientos como el Black Lives Matter, en 2012”, señalan en su documento de investigación, Grupos militares de ideología radical y carácter violento. Región ‘América’. Supremacismo blanco, Jéssica Cohen Villaverde y José María Blanco Navarro, publicado por el IEEE [ver análisis completo].

El supremacismo blanco, englobado en los movimientos de extrema derecha, es un concepto difuso, pero se sustenta sobre cuatro pilares fundamentales: los blancos deberían ser dominantes sobre otras razas, los blancos deberían vivir únicamente en sociedades de blancos, los blancos tienen una cultura propia superior al resto y, por último, genéticamente los blancos son superiores al resto de razas. En cuanto a la estructura de la extrema derecha, señalan los expertos en el documento, ha cambiado y se presenta mucho menos organizada que en sus orígenes. “El movimiento supremacista sigue siendo descentralizado, sin una clara jerarquía (…) En los últimos años la extrema derecha norteamericana ha sido capaz de movilizar a nuevos individuos y grupos en el ámbito de los movimientos extremistas contra el Gobierno, pero no en el supremacismo, aunque sí ha aumentado su propensión a la violencia”, explica la investigación.

El extremismo en sí mismo es una ideología lícita y protegida en la mayor parte de las democracias, perseguible solo cuando incita al odio o la discriminación o directamente se traduce en violencia. Los grupos que han cruzado esta línea y que, por tanto, pueden ser clasificados como terroristas, son los siguientes:

Ku Klux Klan. Fundado en el siglo XIX tras la Guerra de Secesión por soldados veteranos, este movimiento llegó a alcanzar los cinco millones de miembros en la década de 1920, aunque perdió empuje en la II Guerra Mundial. Su discurso se centra en la xenofobia, la supremacía blanca, la homofobia, el antisemitismo, el racismo y el anticomunismo. Además, su vinculación con la violencia ha sido continua a lo largo de más de un siglo.

Nacionalismo blanco. Es la categoría más amplia, agrupa a aquellos cuya ideología propugna la separación, política y económica, entre blancos y otras razas, que son consideradas inferiores a nivel intelectual, físico y moral. Entre algunos de los grupos de carácter tradicional destaca Council of Conservative Citizens. En este apartado también es preciso mencionar a la denominada alt-right o derecha alternativa, un movimiento que rehúye de la corrección política y que abraza posiciones cercanas al supremacismo blanco y otras manifestaciones racistas. Por otra parte, Donald Trump fue apoyado en Internet por alguno de sus miembros (ver).

Neonazis. El primer grupo neonazi estadounidense data de la década de los 50 del pasado siglo XX, el llamado George Lincoln Rockwell’s American Nazi Party, que llegó a contar con más de 1.500 miembros. En la actualidad, el grupo más importante es el National Socialist Movement de Detroit, con unos 350 miembros. Uno de sus puntos ideológicos fundacionales es el siguiente: “Deberá ser evitada toda inmigración no caucásica. Demandamos que todos los no caucásicos que actualmente residen en América sean requeridos a abandonar la nación inmediatamente y regresar a su territorio de origen [ver].

Skinheads racistas. El racismo skinhead es tan solo una de las ramas del movimiento skinhead. Su origen data de los años 70 y su pensamiento es similar al de los neonazis. “Otra característica de sus miembros es el recurso a la violencia como actividad recreativa, con salidas grupales orientadas a lograr un enfrentamiento físico con sus víctimas. Los delitos de odio protagonizados por skinheads son múltiples, destacando el asesinato de una mujer blanca en Phoenix en 2009, por ir acompañada de un hombre negro. Fueron atropellados y tiroteados. Los autores, Aaron Schmidt y Travis Ricci pertenecían a Vinladers Social Club; Wade Michael Page, el autor del asesinato de seis personas en un templo Sikh de Oak Creek, era miembro de Hammerskin”, escriben los autores.

Identidad Cristiana. Este es un movimiento de carácter sectario, cuyo objetivo es implantar una teocracia cristiana en EE. UU. (para ellos es la verdadera Tierra Prometida), que adopta una interpretación racista y antisemita de las escrituras. Entre otras particularidades, consideran que Dios creó a las personas de raza no blanca en el mismo momento que a los animales. También mantienen vínculos con grupos como KKK o Aryan Nation.

Neo-confederados. Grupos que echan de menos los tiempos previos a la Guerra Civil. Pretenden restablecer algunos de los aspectos previos al conflicto: esclavitud, segregación y leyes electorales, por ejemplo. ¿El centro de su pensamiento? La inferioridad de los negros. Este movimiento, por desgracia, sigue de actualidad. En 2011, Michael Hill, su presidente, llegó a mostrar su disposición a iniciar una guerra de razas con negros. “Estos grupos neoconfederados son una alternativa a la afiliación a grupos como el KKK, que en ocasiones se perciben como caducos y obsoletos”, señala el texto.

Bandas criminales en prisiones. El primer grupo conocido de estas características fue la Aryan Brotherhood, nacido en la década de 1960, en la prisión estatal de California. Algunos grupos, como Aryan Circle, cuentan con más de 1.500 miembros. Su actividad se desarrolla tanto en las prisiones como fuera de ellas, con una gran participación en actividades de crimen organizado.

Sergio García M.

Skoda Octavia RS Y Octavia Combi RS dos familiares con alma deportiva

Entrada anterior

Renault celebra su 40º aniversario en Fórmula 1

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Informes