En la noche del 31 de marzo, más de cien vehículos autónomos sin conductor dejaron de funcionar de forma simultánea en la ciudad china de Wuhan, dejando a varios pasajeros bloqueados dentro de los coches en pleno tráfico.
Según la Oficina de Gestión de Tráfico de la Oficina de Seguridad Pública Municipal de Wuhan, los primeros avisos comenzaron a llegar a las 20:57 horas. Todos los vehículos afectados pertenecían a Apollo Go, conocido en chino como 蘿蔔快跑, el servicio de transporte autónomo bajo demanda operado por la empresa tecnológica Baidu.
Una pasajera relató en redes sociales que permaneció atrapada dentro de uno de los vehículos durante aproximadamente hora y media. Aseguró que intentó contactar repetidamente con el servicio de atención al cliente de Apollo Go, pero que todas las respuestas que recibió se limitaban a informarle de que se había enviado a un técnico. Pasadas las 22:30, su solicitud de asistencia fue cancelada, y continuaba inmovilizada sobre un viaducto rodeada de camiones de gran tonelaje. Finalmente fue rescatada, aunque criticó duramente la gestión de la empresa durante la emergencia.
Los vídeos difundidos en redes sociales mostraban los robotaxis detenidos en distintas calles de la ciudad con las luces de emergencia encendidas. Se registraron algunos roces leves con otros vehículos, pero no hubo heridos entre los pasajeros.
Apollo Go atribuyó el incidente a lo que describió como un posible fallo del sistema, sin ofrecer más detalles. En un comunicado oficial señaló que los resultados preliminares de la investigación apuntan a ese origen, aunque no aclaró las causas concretas ni el alcance exacto del problema.
Los vehículos de Apollo Go operan mediante una combinación de sistemas a bordo de cada unidad y una plataforma de gestión centralizada. Un fallo en ese sistema central tiene la capacidad de afectar simultáneamente a todos los coches en servicio en ese momento, lo que explicaría la magnitud del incidente.
El suceso no provocó víctimas ni accidentes graves, pero reabrió el debate sobre la seguridad de los vehículos autónomos sin operador humano a bordo. La investigación continúa abierta.

